Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos, que son dos hormigueros solitarios, y son mis manos sin las tuyas varios intratables espinos a manojos..
No me encuentro los labios sin tus rojos, que me llenan de dulces campanarios, sin ti mis pensamientos son calvarios criando nardos y agostando hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu acento, ni hacia qué polo yerro sin tu estrella, y mi voz sin tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento y la olvidada imagen de tu huella, que en ti principia, amor, y en mí termina.
Pirotécnicos pórticos de azahares, que glorificarán los ruy-señores pronto con sus noctámbulos ardores, conciertan los amargos limonares.
Entusiasman los aires de cantares fervorosos y alados contramores, y el giratorio mundo va a mayores por arboledas, campos y lugares.
La sangre está llegando a su apogeo en torno a las criaturas, como palma de ansia y de garganta inagotable.
¡Oh, primavera verde de deseo, qué martirio tu vista dulce y alma para quien anda solo y miserable! Ya se desembaraza y se desmembra el angélico lirio de la cumbre, y al desembarazarse da un relumbre que de un puro relámpago me siembra.
Es el tiempo del macho y de la hembra, y una ne ...
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