Raimundo Martínez Rodríguez (Rai), nació en la localidad de Malvas (Tui).
Muy pronto, a los dieciocho años, crea una empresa de extracción de granito y comienza a familiarizarse con las masas pétreas y sus formas caprichosas que iban excitando la incipiente inquietud artística. La actividad empresarial, que luego abandonaría para dedicarse a esculpir la misma piedra que antes roturada con miras industriales, le proporciono un profundo conocimiento de la naturaleza del material y el dominio de las herramientas y técnicas de trabajo.
Inicia la andadura en el mundo de la escultura bajo la tutoría artística de Juan Fontecha.
Desbordante de inspiración gracias a su capacidad empática y de abstracción que le permiten descubrir e interpretar formas sugerentes en los cantos rodados que él mismo busca en los ríos, y que a la postre determinan el objeto final.
Pionero en la utilización del canto rodado, consigue con esta piedra de hermosas superficies pulimentadas color de miel, su más alta cota artística. Alterna y combina lo abstracto con lo figurativo evocando, a veces, la elementalidad estilística de las tallas africanas en madera.
Su obra posee la definición de lo rotundo, propio de un espíritu decidido y emprendedor, que le imprime carácter, consiguiendo la afloración de expresiones perfectamente diferenciadas y por lo tanto, fácilmente perceptibles por el observador.
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