Javier Vila Riudavets
Javier Vila Riudavets, empresario y directivo de una agencia de publicidad y comunicación, muestra sus obras de arte y su afición por la pintura. Nos demuestra que en la vida se puede compaginar una profesión ejecutiva, ocio, aficiones, haciendo posible expresar mediante el arte los sentimientos y las emociones. Empieza a pintar en Ayamonte Huelva, discípulo de Lola Martín pionera de una saga de artistas Ayamontino de gran prestigio, como Florencio Aguilera, Esury, Oliva, etc. Después de un largo paréntesis, retoma su afición a los 40 años de edad, con la madurez de los proyectos en el mundo publicitario, y como vía de escape a los trabajos mercantiles tan expuesto a exigencia del cliente, y como desahogo de la gestión empresarial. "gracias al arte puedo tener una vía de desahogo y de satisfacción personal" comenta Javier. Descubrió a Rothko y el arte abstracto como la máxima expresión de sacar lo que tenemos en el interior, ya sea bueno, malo, sentimientos negativos o positivos, estados del alma, estados de ánimo, "cuando pinto todo sale de mi interior y de mi imaginación, obviamente puedo tener influencias externas pero siempre lo que pinto es personal y único |
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