León Orozco ,Sevilla 7 de enero de 1983----
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Froilan León Orozco inició su viaje desde pequeño, hasta llegar a ser y tener todo lo que un artista plástico necesita: comprender que la pintura es una de las llaves que abren las puertas de otras realidades. No posibles realidades. Sino la realidad de un mundo de otros mundos que suceden paralelamente al que habitamos, al que vemos transcurrir alrededor nuestro todos los días. Sólo que Orozco es uno de los tantos privilegiados que puede entrar en ese mundo invisible al ojo común y puede volver para contarnos qué sucede allí. Goya, Zurbarán y otros, serán sus compañeros de este viaje, por momentos terribles, por momentos caóticos, por momentos apacibles. Toma elementos comunes, cotidianos, y los sumerge en una atmósfera imposible de entender para el ojo insensible y el espíritu pobre. Orozco nos obliga a mirar más allá de lo que nuestros ojos pueden ver, nos invita a redimensionar nuestros propios límites físico-mentales, llevándonos hasta el umbral mismo de nuestra relegada sensibilidad que, muchas veces, no nos animamos a cruzar.
Orozco no sólo nos describe y nos narra desde su propia sensibilidad, sino que también busca respuestas. Hurguiendo en el psicoanálisis, en el mundo onírico, en las obsesiones de otros, los grandes maestros; se arma de todo lo que encuentra y todo lo absorbe y todo lo vuelca en sus trabajos. Se apasiona. Se obsesiona. Se deja atravesar, se deja conmover, se deja doler, se deja caer. Y atravesado, conmovido, dolido, emerge con sus imágenes del otro lado, del revés de las cosas. Y nos cuenta. Y nos atraviesa. Y nos conmueve.
Dominante de una técnica impecable, Orozco jamás olvida a la hora de enfrentarse con el plano en blanco, economizar y elegir, desde su propia libertad, aquella que le va a servir para contarnos más fielmente lo que ve y lo que percibe, más allá del objeto en sí mismo. Sea una fruta, un corazón o una rosa, Orozco siempre nos ofrece algo más que el elemento conocido u obvio. Nos abre las puertas al mundo que permanece oculto y latente detrás de ellos. Los trabajos de Orozco nos incitan a leer y releer, una y otra vez, ese espacio, esa realidad que existe, que está, más allá de nosotros, hasta encontrar y encontrarse un lugar en ese mundo vedado al corazón más ciego y rígido, del que sólo los seres ?humanos? somos capaces de poseer.
Porque sabe, como todos los verdaderos artistas plásticos, que el plano en blanco es la puerta a todas las otras realidades, los otros espacios, los otros universos que suceden ahora, en este mismo momento en que Ud., apacible y, tal vez, curiosamente está leyendo estas insuficientes líneas que tratan de explicarle lo que sucede en esos mundos que Orozco visita cada vez que se enfrenta su sensibilidad al lienzo en blanco, queriendo darle a Ud. lector, otra oportunidad de redimensionar los límites de su percepción y aceptar que otros mundos existen y que tal vez, si se lo permite a su corazón Ud. también será parte de alguno de ellos...
Escrito por Valeria Cárdenas,Buenos Aires,Argentina..Licenciada en Bellas artes. [-]