Después de una larga trayectoria como investigadora en patología vegetal a nivel internacional, decidí dejarlo todo para dedicarme a mi gran pasión: la escultura. Soy una escultora autodidacta de origen francés y desde hace 11 años vivo en Lima, Perú. He participado en varios talleres de cerámica y modelado en Francia, Túnez y Perú. Hace un año me inicié en la talla de piedra alabastro. Mis obras son como caligrafías en el espacio y sintetizan la esencia del sentimiento: unión y armonía, o disolución y ruptura. En ellas la sensualidad y la ternura transmutan del cuerpo humano a la forma pura, en una serie de planos curvos en equilibrio, que expresan fuerza, plenitud y continuidad. Las curvas lisas y bien definidas siguen un movimiento circular o de espiral ascendente y crean articulaciones dinámicas que capturan los reflejos de luz y acentúan las sombras. En cada una de mis esculturas hay una expresión de sentimientos puros y una invitación a la reflexión. |
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