Eduardo Barbero nace en Sabiñán (Zaragoza) en 1961 y artísticamente en 1999 realizando dibujo de modelo al desnudo con Ignasi Arañó. A partir de esa fecha descubre la magia de la fotografía a través de clases con Jordi Pol, Oriol Maspons, Lluís Casals y Jaume Balanyà en el Espai Fotogràfic Francesc Català-Roca. Su primera exposición fotográfica la hace en el año 2000 con el trabajo “Miradas de Papel” en la galería Golferichs de Barcelona. En los años siguientes vendrían unos cuantos premios y más exposiciones individuales y colectivas, alguna importante para él, como la que hizo junto a Héctor Mediavilla en la Galería Cincómonos dentro de la Primavera Fotográfica de Barcelona. Realiza fotografía de danza contemporánea para la Marató de l´Espectacle y Dies de Dansa editando trabajos en sus publicaciones así como para la revista de ocio “La Butxaca”, “Agenda Cultural de Barcelona”, la revista de poesía la “MUSA ARAÑA”, la revista de arte “AMICART”, la revista de poesía “ALGA”, el “Aula de Poesia de la Universitat de Barcelona”, la revista “Solidaridad Obrera”, “Fotomercè”, el “boletín del Centro Aragonés de Barcelona”, en varias webs y en la publicación de poesía contemporánea “CARAVANSARI”, de la que forma parte actualmente del consejo de redacción. Descubre la Poesía Visual hace muy poco tiempo de la mano de Gustavo Vega junto con el que realiza varias exposiciones, una dentro de la Semana de la Poesía de Barcelona, y colabora de forma esporádica.
La realidad es la más ambigua de las ficciones. Cada instante es memoria, una memoria corrompida por el inmisericorde paso del tiempo. Cuando el fotógrafo abre el obturador de su cámara y fija un momento de su realidad también está inmortalizándose un poco. Cada foto es un huir constante del tiempo, rompiendo su monótono andar barrándole las fronteras del marco de papel. El material de trabajo del artista es, recuérdese, la historia. Cuando Edu Barbero pinta con el movimiento de su mano y los colores del neón de la ciudad huye asimismo de sí mismo, del Edu Barbero de los retratos en b/n que buscaba la sonrisa de los quehaceres diarios del mundo amigo. Quizá los sufrientes partos de la vida (enemiga a veces) le dieron la paleta que su alma precisaba para pintar en la inmensidad de la noche como en una pizarra real. Este mundo que hoy nos ofrece no es la Barcelona que nos acuna, es la ciudad que arrasa el tiempo consigo mismo en su vertiginoso devenir. Hasta el alba, que nos devuelve a los días mostrando lo que es como es, robándonos el derecho a soñar nuestra vida como quisiéramos para hoy. Dijeron que la poesía era un arma cargada de futuro. La de Eduardo es, desde luego, imperecedera. Como los sueños que, acabado el tiempo, nunca se hicieron realidad. Iván Sánchez
Volver a la ficha del autor
|
Eduardo Barbero está entre los favoritos de:
Ver todos
|