Accionismo Vienés: el arte de lo macabro de Otto Muehl

Hablar de accionismo vienés sin mencionar a Otto Muehl es como referirnos al cubismo sin que lo protagonice Picasso. El oriundo de Austria fue temido por muchos, odiado por otros y alabado por medio millar de individuos. Esas 500 personas fueron los artistas que conformaron el denominado accionismo vienés. Este movimiento que germinó en plena posguerra se nutría de las frustraciones de un pueblo roto. A día de hoy, esta corriente contracultural y artística ha sido olvidada por todos aquellos que no están vinculados al arte a pesar de que su impacto sobre el arte y sobre la sociedad fue tal que traspasó fronteras.

Otto Muehl: una vida de nazismo y accionismo vienés

Aunque pocos medios de comunicación lo comentan, Otto Muehl fue nazi antes que artista. O puede que el accionismo vienés no fuera más que nazismo mal entendido. ¿Quién sabe? El caso es que este vienés fue llamado a formar filas en 1943 y sirvió como teniente de las fuerzas alemanas en 1944. Por si quedaban dudas de su ideología previa, estudió enseñanza alemana después de que finalizara el conflicto bélico.

Otto Muehl

Otto Muehl

La utopía de Muehl después del accionismo vienés; la comuna de Friedrichshof

Otto Muehl era un tipo raro, de rasgos porcinos y mirada turbia. Tan turbia como la acusación que recayó sobre él durante los años de máximo apogeo del accionismo vienés. Resultaba que el angelito era un pederasta y por ello tuvo que cumplir una pena de siete años. No obstante, hay que reconocerle algo; el dadaísmo al lado de la comuna de Friedrichshof era un jardín de infancia. El tímido grito al amor libre de algunos como Bretón se convirtió en una algarabía en esta ocasión.

Con el propósito de resucitar ese accionismo vienés que sobrevivió durante menos de una década, Muhler creó una búrbuja post-hippie que se manifestaba a favor de la ayuda mutua, la libertad sexual e individual, la democracia directa y la propiedad colectiva. Pero como suele suceder cuando se crea una sociedad (más aún cuando quién la crea es un ex-teniente de las fuerzas unificadas de la Alemania nazi), esta se volvió autoritaria y jerarquizada, alienante y sofocante. La década de Cindy Lauper fue también el declive del sueño del accionismo.

Günter Brus, “el otro” accionista

Si Otto Muehl fue el gran ideólogo en el accionismo vienés, Günter Brus fue el kamikaze de la unión entre Otto, Hermann Nitsch y Rudolf Schwarzkogler. Y es que ni Muehl transgredió tanto las normas durante dos décadas de accionismo y comuna como lo hizo Brus en apenas un par de años. Concretamente fue el año 1968 el que marcó el fin de la relación amorosa entre accionismo y Günter. Fue en el acto Kunst und Revolution.

A pesar de que Muehl así como todos los demás desarrollaban papeles no menos controvertidos, Brus llegó hasta tales límites que le llegaron a echar; orinó y vomitó, bebió después tanto su vómito como su orina, se hizo cortes en los muslos así como e el pecho, se untó el cuerpo con heces, se tumbó y empezó a masturbarse, entre otras muchas lindezas. La carrera de Günter Brus no fue corta pero, desde luego, su paso por este colectivo fue el más intenso.

Tanto es así que tuvo que permanecer seis meses a la sombra después de una de las muestras de arterrevolución (sino es la única) más impresionantes de la historia del arte. La provocación de Muehl era activa mientras que Brus se convirtió en un ente activo-pasivo que protestaba con todo su cuerpo y su mente. Mientras que el aspecto más destacable de Otto era el sadismo, Günter era el sadomasoquista que provocaba en el público lo que él mismo padecía. Es muy probable que, por este motivo, decidiera abandonar el accionismo, a medida que iba convirtiéndose en una mera anécdota aderezada con el ambiente post-hippie diseñado por Muehl.

Günter Brus

Günter Brus

El accionismo vienés, ¿El arte de la guerra?

A diferencia de otras corrientes contemporáneas como fue el caso del colectivo Fluxus, el accionismo vienés continúa impactando a propios y extraños. Si eres capaz de mantener la vista ante una de las muestras de videoarte del accionismo es que ya lo habías visto todo. En cierto modo, hay pocas imágenes más desoladoras y perturbadoras que las que se perciben en las muestras de Otto Muehl y su séquito.

Una figura muy influyente para la creación del movimiento fue, sin lugar a dudas, Wilhelm Reich. Este polifacético personaje (porque no se le puede definir de otra manera) fue uno de los gurús a favor de la revolución sexual en Europa. Mientras en USA paseaban velas junto a la Casa Blanca, Reich trató de mejorar los métodos anticonceptivos y la educación sexual, la protección sexual de los jóvenes y niños. Su influencia sobre Otto Muehl fue determinante para que creara la comuna después de la caída del primer accionismo vienés.

El accionismo vienés continúa creando controversia en la actualidad y, no sin razón, es uno de los colectivos y movimientos artísticos menos estudiados en las aulas no especializadas. De hecho, para la gran mayoría de la población, el accionismo vienés nunca existió ya que a pesar de que gran parte de sus piezas artísticas están grabadas en vídeo, nunca han sido demasiado populares en una sociedad que prefiere Los girasoles de Van Gogh a la imagen de Günter Brus defecando mientras canta el himno nacional austriaco.

Author: Alex Bayorti

"Redactora de contenidos de profesión y escritora por vocación, me dedico a extraer cada momento, a saborearlo y descubrir todo lo que la vida tiene para ofrecerme. Si a alguno le da por conocerme mejor en mi blog descubrirá que mi máxima en esta vida es que "todos somos aficionados. La vida no da para más" (Gracias, Chaplin)".

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