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Exposición finalizada
Autor:
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- Inicio: 04/07/2007
- Final: 04/08/2007
- Temática: Pintura
- Exposición: Individual
- Precio: Entrada libre
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- Dirección:
- López Oliva
- Calle Fraternidad 467 e/ Zanja y Salud
10300, Ciudad Habana Cuba
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Cuando se toman al azar algunos de mis cuadros o creaciones gráficas - “Antígona”, “Monólogo”, “Ríe Payaso”, “Ajax”, “Boceto para baile de máscaras”, “Fuenteovejuna”, “Brand”, “Ícaro la máscara”, “Máscaras de baile”, “El pastor y la máscara”, o “¿Divina máscara?”- se advierte que en mi hacer suelen conjugarse diferentes concepciones del arte . Trabajo según un criterio desprejuiciado que me permite tomar lo que necesito para dar forma artística a la idea que se visualiza en la mente. No temo por los resultados híbridos, combinatorios, porque provengo de una idiosincrasia nacional híbrida (“barroca” la han llamado Carpentier, Lezama Lima y otros pensadores) y porque la experiencia vital hizo de mí una personalidad también híbrida. Lo ahora ecléctico del campo visual y de la información vívida del arte me sitúa, además, como un pintor equidistante, por igual, de múltiples tendencias y nombres. Creadoramente estoy hasta desencajado de mi generación, puesto que por el enfoque de mi obra, las operaciones conceptuales que en ella se tejen y el carácter cuestionador que asoma frecuentemente en mis imágenes, tiendo a coincidir más con artistas del mundo o cubanos surgidos desde finales de los 80, que con los que hoy tienen edades próximas a la mía o tuvieron su primer momento de labor profesional en el primer lustro de los 70. Es bueno recordar, además, que cada generación del arte cubano del siglo XX tuvo nombres que parecían distantes y raros, porque no concordaban con la concepción expresiva que unía a la mayoría. Bastaría señalar, por ejemplo, a Fidelio Ponce y Antonia Eiríz, ambos verdaderamente singulares respecto de los indicadores estéticos más generales de las generaciones donde figuraron. De hecho, lo que hago se coloca en una especie de “tierra de nadie “y a la vez “de todos”. Quizás sea eso lo que impide una clasificación generacional, de estilo o tendencia, y hasta genérica, de mi obra. Posiblemente también es lo que torna mi itinerario paralelo, y no exactamente integrado a las etapas y parámetros que arman los esquemas de periodización del arte cubano más comunes en la historiografía al uso y en los museógrafos.
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