Ernesto Lozano Rivero
Ernesto Lozano Rivero. Nacido en la ciudad de Holguín en su querida Cuba, pintor vanguardista de estilo olvidado. Pop Art su designación, para Ernesto Pop Art es una sensación que nace del empirismo de su depurada técnica pictórica aunada a la dinámica excentricidad de mezcla de color y contraste, exquisita retórica de imagen icónica que ha presentado en importantes ciudades de Cuba, Estados Unidos, Francia, México, Italia y ahora Portugal. El maestro Lozano ha recibido entre otros galardones el Premio Nacional de Diseño Gráfico en México en el año de 1997. Itinerante buscador de espacios lúdicos y congruentes con su plástica, ha llevado su mensaje de justicia, anhelo y libertad al orbe y en especial a los Méxicanos quienes lo adoptaron como su hermano de patria para compartir sus espacios de vida, creación y arte . Ernesto Lozano un artista de su tiempo, comprometido y disfrutable en cualquier momento. Dr. Carlos Puga. ERNESTO LOZANO RIVEROAv. Alvaro Obregón 234, esq. Medellín. Colonia Roma, México D.F. C.P. 06700. México,(52) (55) 1998 4337. (52) (55) 23 03 22 68. t ******* t ....... REFERENCIAS BIOGRÁFICAS: Nace en la Ciudad de Holguín, Cuba, el 24 de febrero de 1959.Ciudadano mexicano po ...
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Opiniones sobre Ernesto Lozano Rivero (3)
 | | En un anagrama de la palabra Co-Copenhague, BR-Bruselas y A-Amsterdam, un grupo de pintores llamado COBRA, lo utilizaron para hacerse llamar así, creando un movimiento artístico post-modernista, COBRA exhibe amén de sus obras las formas físicas de creación: el Naked-painting, el body-painting, o el writing-painting, es pintar o escribir desnudos o pintar sobre los cuerpos las creaciones imaginativas, modelos vivientes, la Bella Beruska o la maravillosa mujer plateada en aluminio, del primer film del agente 007 James Bond, cuyas consecuencias mortales, fue haber absorbido sus poros la pintura metálica.
Otros elementos son los artículos para el hogar o la cocina, o las fotografías de los íconos artísticos o porque no, políticos.
Andy Warhol, llamado creador del pop llevó estos elementos a la nominación de artísticos, llámese detergentes, sopa de tomate, marcas de cigarros, Marilyn´s, Mao´s, Jackie´s o Jagger´s…
Claus Oldenburg, en los propios artefactos de las cocinas familiares, cafeteras, cucharas, tenedores o cuchillos… vacas cuyos lácteos o derivados como la mantequilla, elementos naturales para saborear, llevados al zumun de lo artístico, difícil arte de equilibrar la insignificancia de lo cotidiano con la importancia de lo cotidiano.
Ernesto Lozano pintor cubano-mexicano se universaliza al llevar su perfecto equilibrio al movimiento al que pertenece por sí mismo, por su talento…
Sus anuncios, sus enseres domésticos, sus cafeteras que burbujean en pop!, pop!, pop!... o sus vacas que emanan leche y mantequilla permanentemente, o que nos hacen soñar con una hamburguesa, los íconos artísticos Alejandro Fernández–Emiliano Zapata, las divinas, Dolores o María, sin poder faltar los inolvidables Pedro y Jorge y los políticos como el Sub-comadante Marcos, o el Peje-Líder de los que admiramos o no. Por su visión académica Ernesto, plasma un colorido y sangrante San Sebastián.
Sus paisajes de geografía del norte donde simplifica la magia del cactus y describe el desierto… desiertos de toda duda, lo hace ir por el camino, pleno de luces neón en variantes colores, desnudo, pintando o escribiendo proféticamente a su consagración.
Manuel Ávila Camacho López.
Manuel ávila Camacho en 10/05/2007 | |
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 | | Recuerdo a Ernesto Lozano, adolescente aún y siendo alumno de la escuela militar Camilo Cienfuegos, conocida en Cuba como “Los Camilitos” sin embargo, su presencia en los espacios de la ciudad, destinados a fomentar la cultura nos hablaba de un estudiante con notable capacidad histriónica. Holguín, en aquel momento vino a ser la plaza que compartíamos fuera de los límites de la Escuela de Arte, la Biblioteca Municipal, El Taller Literario, el Instituto del Libro y el Museo de la Ciudad, este último un centro en el cual me tocó trabajar por muchos años y a donde Ernesto se apareció una tarde con su cámara Zenith de fabricación rusa, para fotografiar unos cuadros de gran formato que yo había realizado fuera de la jornada laboral. En aquel salón, contiguo al edificio, que me permitían usar como taller, vi a Ernesto manejar con destreza la fotografía, un arte, en aquel momento, limitado por los reducidos recursos de la Isla.
Si bién no tenía referencia alguna de que el joven Ernesto proviniera de una Escuela de Pintura, descubrí más tarde que era un testigo presencial de las más atrevidas acciones en la plástica holguinera, ya a finales de la década de los 70: Me refiero las manifestaciones artísticas proyectadas con audacia por esta generación: eventos literarios, reuniones para escuchar música Pop, y en el ámbito de la plástica, revelado por la creación de objetos de colores con gran luminosidad, en el caso de las pinturas de Raúl Garcés. Pienso que este entorno, saturado de inquietudes juveniles y contradicciones estéticas, vienen a ser en gran medida, claves escenciales que han motivado la evolución de su práctica artística posterior.
Ernesto Lozano nos revela un punto de partida visible, ya en la década de los ochenta vinculado al oficio y el buen manejo de los elementos plásticos aplicados al diseño y a la ambientación, que en este caso, se convierte en un recorrido favorable, tratándose de un autodidacta disciplinado con una fuerte carga expresiva.
Sin duda Lozano pertenece a una generación de transito dentro del panorama visual insular porque no es ajeno a la tendencia generalizada en la década de los noventa, expresando sus inquietudes mediante una explícita crítica social relacionada con el proceso político en la Isla. Como es el tema del exilio y los balseros y el caso de la disidencia de Alina Fernández, la hija incómoda de Fidel Castro.
Pero su obra no se libera del objeto. Lejos de perder terreno en el ámbito de lo reconocible, configura un sistema para la comunicación inmediata, selecciona los elementos, como lo hace el lente de una cámara, agregando valores expresivos. Siente el júbilo de las versiones, las mutaciones de planos enfocados por yuxtaposición o por analogías subyacentes, todas en torno al icono elegido.
Ernesto Lozano, presupone una dependencia representativa con respecto a las iconografías, conocidas o traídas de la vivencia personal a través de su cámara. El quisiera atrapar como en la fotografía los momentos escenciales. Sustenta una férrea apoyatura en la narración, propia de los diseños de
marketing pero con una metodología funcional y de factura que lo magnifica en tanto utiliza soportes tradicionales de la pintura de caballete.
Si recorremos la ya basta exposición que parte desde México y se instala en Francia, los Estados Unidos, mas tarde en la Bienal de Florencia, y a últimas fechas en Portugal, descubrimos que la pintura de Lozano es transgresora y a ratos apologética a la hora de manipular una imagen, libre de compromisos ideológicos o religiosos nos muestra un retrato de el Che Guevara convertido en un Sagrado Corazón, el rostro de la Madre Teresa de Calcuta, bañada por velos monocromáticos a la manera de las Marylin de Warhol, San Sebastián como símbolo del martirio es también un paradigma de la sexualidad gay. Varios exponentes del arte popular mexicano son magnificados por nuevas iluminaciones que nos hablan de un artista que ha tenido la capacidad de asombro frente al esplendor de las culturas mesoamericanas, de su vida en México, donde ésta huella gigantesca tiene la particularidad de que no solamente se ve tras los aparadores de los museos, sino que esta viva y andando y ella misma viéndose.
Entonces estamos hablando de un artista que a expandido su mirada con profundidad hacia pasadas tendencias sin ignorar su entorno, las confrontaciones contemporáneas. Asimila y descarta. Evoluciona. Busca nuevas estrategias que lo conducen a la autenticidad. De este proceso emergen particularidades que median una sana distancia con la obra de Warhol, o de Evelyne Axell. Afortunadamente los contactos se dan por esa manera de abordar la imagen, que inserta para enriquecer con ingredientes aislados a los que imprime una factura personal y disciplinada. Nos entrega su propia visión del Arte-Pop dentro de un entorno socio-cultural donde la posmodernidad permite la reconciliación con todas las tendencias de las artes visuales. Esperamos la expansión futura de la obra de Lozano, jubilosa y vital dentro y fuera del objeto, abarcando dimensiones desprejuiciadas, porque Ernesto es así, un artista cuyas acciones han proporcionado un espacio contextual legitimizador que confiere a su obra un contenido que emana de sus actitudes armónicas tanto en lo público como en lo privado.
Armando Gómez Peña 1941. Artista plástico, estudió museología y restauración de obras de arte. Ha realizado curaduría de varias exposiciones en Cuba y el extranjero.
Armando Gómez Peña en 19/05/2007 | |
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 | | Título: \"Ni Tan Sagrado Corazón\"
Autor: Ernesto Lozano
Técnica: Acrílico Sobre Tela
Dimensiones: 100x160 cm
Año: 2001
Esta obra es el resultado de la combinación improbable de un discurso religioso, profundamente latino y el arte pop, que surge del corazón de Norteamérica. Su belleza radica entonces en las contradicciones inherentes a este hecho.
Para empezar, el acto íntimo de la fe ha sido masificado, popularizado por los contrastantes colores con los que ha sido representado el icono católico. Por su parte, el título del cuadro nos invita a mirarlo con ojos desenfadados, casi irrespetuosos y, sin embargo, la imagen nunca es una ofensiva distorsión, al contrario, el azul, el rojo y el rosado le dotan de una fresca magnificencia que transmite joven sobriedad. La cuna de Ernesto Lozano termina por cerrar el círculo de ironías: el pintor cubano utiliza el lenguaje artístico norteamericano por excelencia para plasmar las más queridas creencias latinoamericanas.
Todo esto hace de Ni Tan Sagrado Corazón una experiencia estética digna de ser contemplada todos los días.
CARLOS CONTRERAS
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******* Carlos Contreras en 22/08/2007 | |
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