TRAZOS XIV. Nudo y desnudo (o desanudo). Es divertido. Giro a la izquierda, doy media vuelta, giro sobre mi mismo, me detengo, miro de reojo, amago, driblo y lanzo un trazo hacia arriba, que enseguida cae en picado. Es una montaña rusa intuitiva y expontánea. En algunos tramos el vértigo es el protagonista. Pero en todos, el sentido lo da la libertad de trazar en el espacio, sin limitaciones (o casi), dando rienda suelta a una creatividad que busca el estadio máximo de la plasticidad. Que lo disfrutéis.
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