El horizonte ocre, sólo interrumpido por los dos pequeños lapsus que caen del cielo buscando
fundirse en el suelo, nos refleja el talante conciliador del autor. Nunca el caos se expresó de manera tan sutil. Se realiza un gran esfuerzo para desdramatizar el conjunto, replicando al astro rey en medio de
las sombras y penumbras, pero con la fuerza necesaria para revertir la situación.