Esta obra es la continuación de una serie de cuadros exhibidos en El Palacio de Congresos de Madrid en 2002. Tras esa exposición Alejandro Alcázar de Velasco creó esta impresionante obra. El polifacético artista muestra su cara simbolista e irónica, dando categoría a lo vano. Esta obra no ha sido expuesta hasta la actualidad y se ofrece absolutamente exclusiva.