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eso me dice el duende lechuguiño
y doy por supuesto que tiene razon
por ser tan verde, sera
yo le dije a un colegua que habia leido que comer mucha lechuga te retracta la libido
mi amigo, un venerable y respetado miembro de la kristiandad de las poyas largas, se estremecio
"hay, pero bueno, entonces no comere mas lechuga en toda mi vida", me dijo
-no si por comerte una ensalada tampoco pasa nada
- hum, no me puedo ariesgar, eso es muy grave, es muy importante, toda mi reputacion esta en juego, y no puedo permitirme ser un picha-floja. caeria en desgracia ante todo mi pueblo y seria el rision de toda mi gente, mi mujer me dejaria, ya no me fiarian el la tienda de la esquina, seria un paria
-jo, no sera para tanto
-que si, hombrrrre, todo el honor de un hombre esta en su potencia sexual. si no follas tres o cuatro horas seguidas eres un na de na.
- y cuanto dices que cuesta el just-extender?
- unos dos o tresientos euros
- y de verdad te vas a poner ese chisme de mierda?
- claro que si. la poya de un hombre tiene que ser grande!
- pero si no tienes ni para un par de birras!
- no, ya, pero he quedao con otros compañeros, y nos lo vamos a comprar juntos, y nos lo repasaremos.
- que asco
- no, pero uno se lo queda unos tres meses y luego otro.
- en el anuncio ponen que hay que tenerlo puesto unos seis meses, pa que haga algo.
- si, pero solo por la noche. si te lo quedas puesto tol dia tarda menos. como la mitad.
- no me jodas que te vas a encalomar esa mierda dia y noche, estirandote el nabo!
- claro que si, hombre, asi se hara muy grande y muy larga.
- pero si a las tias eso les importa un carajo, al final.
- como? que va, mi mujer siempre me dice que sin mi poya no soy nadie.
- venga ya
- no, en serio
-oye
- que
- de verdad la lechuga te la deja floja?
- y yo que se. no como lechuga.
- ah no?
- no
- y porque?
- porque no me gusta. eso es pa los conejos.
- los conejos?
- si, los de verdad, que van asi correteando a saltitos por las praderas. ya sabes, los conejos, coño!
- ha, ya. mmm, todo se explica
- el que?
-no, nada. oye tu crees en los duendes?
- en los duendes? claro que si! precisamente hay uno qu
e se llama lechuguiño y que...
- no, si si, no sigas. me comprare el just-extender. si me porto bien me lo compra mi mujer pa mi cumpleaños.
- eres gilipoyas
- y tu estas piráo. como dices que se llama ese duende?
- el lechuguiño
- estas piráo
- eres gilipoyas
el resto del paseo no hablamos mas. fue muy bonito. la ciudad era muy guapa, pequeñita pero con acabados muy del norte, con esos acabados perfectos que hacen que se unan los edificios con las calles de una forma muy limpia. sin roturas, ni escupitajeantes fisorios mal-puestos. estuvo chispeando todo el rato, por lo bajuno, pero las primeras flotchas de nieve fueron todo un resplandor esplendoroso. un manto blanco pronto cubrio toda superficie del decorado. y hacia un frio rico, de esos que te acarician los huesos tiernamente, sin efusiones distorsionantes ni calamitosa preponderancia.
atravesamos un parque, donde se erguia un musico de jazz apoyado sobre un banco. esculpido en la piedra. me recordo que tenia cosas pendientes. mi colega le hecho un viztaso al paquete de la estatua como pensando si en esos pantalones ajustados de la epoca cabria un just-extender sin que se notase mucho. yo iba pensando en la cena, mas ojas de palmeras, rebozadas con pescado azul. hay que ver como le gustan las ojas de palmeras y los pescados azules a esta gente. desde que he llegado no paro de hacer caquitas de un verde chillon que te cagas. tengo que acostumbrarme. nuestra proxima cita es en kinshasa, y alli solo comeremos ojas de palmeras con pescados azules. en cambio me preconizan una vida de follisqueador de la muerte. el paseo ha sido una sabrosura de esquisita fluidez. volvere por vitoria. que ricos sus bocadillos calientes de las maquinas de 24 horas. que rica su nieve y que bien se agarra al panorama, como sin esfuerzo, estilo natural. y que bien toca la trompeta la estatua del parque. y como descansa el torero del paseo. y que bonito las contra-luces de los bancos publicos vertiendo sus colores rojo y azul saturado sobre las calles nevadas.
al lechuguiño tambien le gusto mucho, la zona basca, y le recordo bastante su tierra gallega.