El Sr. Alfredo era un entusiasta y una de sus aficiones consistía en estudiar la naturaleza del bosque. Su comportamiento muchas veces lo alejaba de los estándares, por ejemplo le gustaba sentir frío y sostenía la idea de que era saludable sufrirlo en su justa medida soliendo pasear por el bosque en calzoncillos casi al alba, cantando o fingiendo un rugido. Aunque se destacaba por su actitud caballeresca , siempre que se lo viese fuera del ámbito del bosque, explicando tales actividades con la afectación de un científico, muy seguro de sí mismo, generando la obligada aceptación del entorno ya que era el médico del pueblo.
Su esposa Eva tenía una hermana, regularmente le ayudaban en sus labores de investigación y gracias a ellas, descubrió un tipo de mariposa aparentemente endémica que el llamó Mariposas Mamalay, estas criaturas producían una sustancia melosa que depositaban en las hojas de los árboles antes de las tormentas, pero en ese lugar llovía muy poco así que El Dr. Alfredo para poder estudiar dicho fluido, sometió a las Mariposas Mamalay a unas frecuencias extrañas de sonido en su ámbito natural y las mariposas embadurnaron el bosque con el elixir olvidado de un dios, como el Dr. Alfredo lo llamó, ya que según él tenía la capacidad de transformar el carácter positivamente y generar longevidad por sus muchos componentes regenerativos y vitaminas para que el cerebro funcionase en estado óptimo.
El Dr. Alfredo, Eva y su hermana comenzaron a tomar dicha sustancia y descubrieron que era sumamente adictiva, tan adictiva que las virtudes donadas por dicho elixir quedaban opacadas por la ahogante necesidad.
Las Mariposas Mamalay dejaron de producir aunque el Dr. Alfredo las torturase con diferentes frecuencias sonoras.
Lamentablemente el Dr. Alfredo nunca pudo recuperarse totalmente, ejerciendo la medicina de forma mecánica con fingida cortesía, mientras un ejemplar de la Mariposa Mamalay disecado, colgaba en un ostentoso marco dorado en la recepción de su consultorio.
Eva, su mujer, alcanzó a oír en la sala de espera una conversación en la que unos pacientes murmuraban acerca de que dicha mariposa contenía el alma del Dr. Alfredo.
¿Te gustaría ver cómo quedaría esta obra en tu salón?