La obra tiene rasgos del estilo cubista con que pintó Montuy algunos cuadros suyos durante esa época.
Pero el tema, es la lucha de los pueblos por vivir realmente la libertad de opinar además de participar en los procesos sociales e históricos. Tiene rasgos laberínticos de las imágenes del '68 vividas por Montuy y las cuales incorporó en varias obras.
A pesar de las ataduras, la represión, la tortura y el dolor que significa pagar el precio con la misma vida, cuya extinción queda como referente irrecordable para las abyectas dictaduras o las disfrazadas democracias, muy de moda.
Pero más como elemento indispensable en la memoria de quienes persiguen un mundo con justicia para todos.
¿Te gustaría ver cómo quedaría esta obra en tu salón?