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El trineo o vehículo arrastrado fue el vehículo primitivo para el acarreo de grandes pesos, siendo anterior al vehículo rodado.
Tradicionalmente se han utilizado sobre la nieve o el hielo, aunque también se mueven en áreas desérticas, sobre la arena, siempre y cuando ésta no se encuentre demasiado seca. De hecho, fueron utilizados en el antiguo Egipto como transporte de grandes volúmenes y no es raro encontrar representaciones de trineos en su arte, como por ejemplo, reflejando el costoso desplazamiento de grandes colosos o en el arrastre de la momia en procesión hacia su tumba.
Los trineos pueden utilizar la ley de la gravedad y lanzarse montaña abajo o ser tirados por animales, generalmente, caballos, mulas, bueyes o perros. Los trineos tirados por hombres fueron el medio de locomoción habitual en las expediciones exploratorias a las regiones árticas y antárticas en el siglo XIX y comienzos del XX
En la corte francesa de Luis XV se puso de moda pasear por Versalles en trineos con formas de concha de Venus y ornamentaciones similares. Más tarde, los futuros reyes Luis XVI y Maria Antonieta, ordenaron fabricar varios y en pocos días se produjo un buen número de estos vehículos en los alrededores, aunque fueron rechazados por otros nobles de la corte.
El sonido de los cascabeles que decoraban los arneses de los caballos y la elegancia de los adornos, hicieron de los trineos un deleite para los sentidos.
El trineo que aparece aquí representado se puede contemplar en la exposición de vehículos que forman la colección privada de las Cocheras del Rey de San Lorenzo de El Escorial.
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