Para destruir la imagen de un narciso basta con crear revoltosas
corrientes sobre la superficie liquida sobre la que se observa. Asi
de maleable y corrupta es la sustancia que compone este
personaje, donde su composición morfológica se dilata, se
bifurca mostrando un trasfondo en el cual se aprecia una imagen
de desesperación. En este collage aparece una fotografía
perteneciente a una serie donde se observa la eclosión de un
huevo como huevo frito. Esta imagen es el detonante para la
descomposición temporal del narciso. Un huevo que eclosiona ya
frito es un huevo procesado, prácticamente consumido, resulta
ser el anacronismo de su existencia.
Esta obra continúa indagando sobre ese anacronismo existencial
ya expuesta en otras obras como Anti-Leda atómica. Ese
anacronismo se refiere a un nacimiento fuera de un contexto
adecuado o mejor fuera de su contexto. Parte así mismo del mito
de leda donde del huevo se engendra la belleza inmortal
encarnada en Helena, pero que en este contexto aparece
truncado. La belleza ya no es una preocupación estética para el
arte, no se le considera como parte integral de la producción
artística debido a que el concepto mismo de belleza es
escurridizo y difícil de definir, pero que es perfectamente
entendido y asimilado por parte de los medios de producción
masiva, especialmente para la publicidad de los productos.
La estética de lo bello hace parte integral del sistema de consumo
pero ha sido relegado por parte del arte o de la producción
artística, especialmente en nuestro contexto, en Colombia donde
un Narciso no puede existir.