Dibujo de una escena típica de las fiestas de mi pueblo, una cerdita a punto de dar a luz que ignora el futuro que le espera a ella y a su bebe. Algo de lo que me avergüenza profundamente de estas fiestas, en las que la muerte se hace un espectáculo.
Porque guste o no guste, todos los seres vivos, seamos un cerdo, un camaleón o peor aún, un ser humano, tenemos derecho a la vida, o como mínimo, a una muerte digna.
¿Te gustaría ver cómo quedaría esta obra en tu salón?