En realidad, es un retrato, de una foto, de una escultura griega, lo que para Platón sería "una copia, de una copia, de otra copia, de una idea". El objetivo de esta obra era probar un carboncillo de color sepia que compré en una tienda de arte sin nombre. Sin embargo, el dibujo tiene sentido en la belleza. La belleza, para los griegos, tenía sentido en sí misma.