La Danza Guadalupana
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Artwork details
Voy a contarles una pequeña historia acerca de esta obra, estando en la sierra de Durango, era a principios de el mes de octubre, en un pueblo de indios, estaban ahà reunidos;Coras, Tepehuanos y Huicholes, y desde luego mestizos, ellos estaban como cada año, en los preparativos de la danza para el dÃa, doce de diciembre, dÃa de la virgen de
Guadalupe, santa patrona de México y América, no digo Hispanoamerica por que ya, los Estados Unidos están llenos de Mexicanos e hispanos en general.
Y el Canadá no esta muy poblado, en comparación con la América hispana, además como ellos, no son nativos ni mestizos, son extranjeros en realidad, por que, como sabemos en la llamada América anglosajona no hubo mestizaje como en la América hispana, ellos no son Americanos como nosotros, que somos Americanos en un sentido mucho mas profundo, que ellos, por que somos, indios y por que somos mestizos, quizá algunos no somos tan morenos, pero la educación, la cultura y la comida, el medio en general, nos hace nativos.
Pero no voy a hablar aquà de la corrupción del lenguaje, en nuestros dÃas, o de quienes son los verdaderos Americanos.Esta es otra historia, no es una historia de amor tampoco, es la historia de como conocà a Candelaria, una danzante, asà se dice?no creo que se diga bailarina, creo que no es el caso, por que esta es una danza religiosa y no un baile.Los preparativos para la danza de la Virgen Morena, empiezan con meses de anticipación al gran dÃa cada año, esto lo sabemos todos los que somos de aquÃ, pero esto, esta escrito para todo el mundo, literalmente para todo el mundo, por que asà es, el Internet.
A juzgar por las facciones de Candelaria, no era una india pura, era una mestiza muy bella!Me vio y al sonreÃr, se me fue el habla, me quede helado, luego recupere el aplomo, no sin cierto esfuerzo, y le dije q hubo!como te llamas?que bonita estas!
-Me llamo Candelaria, pero me dicen Cande.
-Y quien te enseño a bailar?parece que no tocas el suelo!
-Yo me llamo, Alberto
Dije al extenderle la mano, ella me dio la suya, mirándome fijo a los ojos, yo sentà que me perdÃa en sus negras y brillantes pupilas.Los tambores sonaron nuevamente y se fue a tomar su puesto entre los danzantes.
Yo fui por otra cerveza, luego busque un árbol con buena sombra y buena vista, para ver bien a Candelaria bailando, la estaba contemplando danzar, asà nació esta pintura, mientras la veÃa danzar, pensaba que era lo que más me gustaba de ella.
Finalmente me quede con su sonrisa, de blancos dientes y piel morena, era una de esas mujeres que hablan con el cuerpo mas que con las palabras.En ese pueblo de indios andaba yo buscando unas piedras preciosas llamadas ópalos, muy apreciadas entre los coleccionistas de gemas y los joyeros internacionales, en el pueblo, tenia algunos amigos mineros de confianza y yo me sentÃa como en mi casa, como suele pasarme en todo México, asà es que no me preocupaba el tomarme algunos tragos de más, aunque por experiencia sabia que no era bueno hacerlo.
Además me confesé a mi mismo que no querÃa que Candelaria me viera borracho, no se por que motivos, de que me gustaba no tenia la menos duda, pero yo estaba por irme del pueblo, de un momento a otro y en cualquier dÃa.Además pesé, si no encuentro las piedras dificilmente volveré.A veces uno busca una cosa y encuentra otra, quizá estaba encontrando algo mas valioso que las piedras preciosas;el amor!me decia y reia de mi mismo!.
Entre el sonido rÃtmico de los tambores y la danza de Candelaria, estaba casi feliz con esos pensamientos, ala sombra de aquel árbol, mientras fumaba un cigarro y me tomaba lentamente la cerveza.Candelaria, bailaba y bailaba, efectivamente como le dije parecÃa que no tocaba el suelo, con una gracia felina, femenina y salvaje.No querÃa pensar en las cosas que podÃan separarnos y en las que por el contrario podrÃan unirnos, pero sin embargo lo estaba haciendo.
Luego de dudarlo un buen rato, me dije terminante-mente, no!soy ya muy viejo para ella, me tomé el ultimo trago de cerveza, aventé el cigarrillo al suelo pisándolo casi con rabia con la bota, me eché el sombrero en la cara, para que no se me viera la tristeza y me largué de ahÃ, negandome a seguir con ese juego, para bien o para mal!.
Recuperción de arÃculos perdidos de Alberto Thirion
- Country
- Mexico
- Category
- Painting
- Technique
- Oil
- Medium
- Card
- Theme
- Figure Painting
- Dimensions
- 35.4 × 27.6 in
- On Artelista
- SINCE MAY 3, 2006
- Tags
- naturaleza, danza, america, mexico, guadalupe
- License
- © All rights reserved
About the artist
Alberto Thirion
Mexico | Painting, Drawing, Miscellaneous
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