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La ballade des pendus/La balada de los colgados

juan luis pastor fernández

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No han tenido suerte estos, no. Pasar tantas penalidades para acabar así, colgados la mañana de un invierno que ya acababa. Cuando la primavera, audaz, comenzaba a asaltar el yermo helado, con su promesa de vida.

Pero para estos tres ingleses se ha hecho tarde. Tres ingleses que soñaron, como tantos en todas partes, ayudar a salvar la Tierra de Dios. "¡La Tierra Santa está en peligro!"; de nuevo el aviso retumba en el continente cristiano y sacude los corazones. Nadie ha olvidado las palabras de aquel papa en Clermont, cuando llamó a la Cruzada por primera vez : "¡Dios lo quiere!", había sentenciado.

Por aquel entonces ellos aún no habían siquiera nacido, y sin embargo nada parecía haber cambiado. ¡Qué largas son las guerras!

Bertrán d´Ou o Dou o Dow y sus hijos Clifford y Hugh dejaron todo tras de sí, movidos por la pasión de la fé, por el coraje de una obediencia sin reservas. La emoción pudo más que el cálculo cuando se unieron a las huestes del caballero Godwin; Godwin de York, su señor natural, quien a su vez es vasallo del duque, y este del rey Ricardo. Quien a su vez es vasallo del Único, del Verdadero Señor, de aquel por cuya gracia los reyes son reyes, y los demás no cuentan.

Y ahí están ahora los tres, colgando desde hace un rato de la fé (y de la Fé), de la esperanza, y de la falta de caridad de sus hermanos (en la Fé).

---

...¿de qué, padre?, ¿de qué?, pregunta Hugh una vez más a Bertrán. Y éste, mareado a morir sobre la cubierta del barco que finge no oir y calla.

Hugh, se muerde un momento las uñas y vuelve a la carga; pero su padre, con un gesto enérgico de la mano, le detiene. Luego aparta la mirada de aquel azul saltarín e hipnótico del mar que les rodea y se vuelve para contestarle lo de todos los días : - ¡Tú no conoces la guerra, hijo! Es algo grande. Todos hacemos falta. Ya te he dicho mil veces de qué le servimos a nuestro señor; también aquí, en la guerra. ¿Es que no entiendes que junto a los soldados hacen falta también los carpinteros. Y los herreros. Y los guarnecedores, los sastres, los pastores ...e incluso las mujeres y los judíos? Y Bertrán recobra el aliento aquí : - ¡Los judíos, sí, con sus talegas de monedas!

En cuanto a nosotros, los carpinteros, ¿quién mantendría a punto las máquinas de guerra?, ¿quién las repararía cuando dejan de funcionar? ¿Quién conoce mejor la madera que nosotros, hijo ...? Anda, no me lo vuelvas a preguntar hoy más veces, no vuelvas. Ve y distráete por ahí.

---

¿Cuántos días han pasado desde entonces?; ¿cuántos? ¿Y cuántas veces ha vuelto a preguntar Hugh lo mismo? Muchas, muchas antes de que las naves, casi todas las naves, acaben por llegar a su destino. Cada día más cerca del Oriente del mundo, Bertrán cree sentir la cercanía de Jerusalén por la deslumbradora luz del cielo meridional : - Es el resplandor de la gloria de Jerusalén; sin lugar a dudas estamos cerca. ¡Regocijémonos, hijos!

Pero ellos, los tres, nunca pondrán los pies en Tierra Santa. No, ellos no; como les pasó a otros muchos. No les cabrá tal honor. Los tres carpinteros son desembarcados junto a otros miles en Chipre. Una especie de retaguardia, recién conquistada, ideal para administrar el esfuerzo bélico.

Entretanto el rey Ricardo, él sí, el puso su pie; y pisó y pateó la Tierra Santa con ganas. Con valor, con coraje. Ganó Acre tras muchas lágrimas de uno y otro lado; pero eso fue todo. Jerusalén no pudo ser reconquistada para Dios.

Y si un rey lo es "por la gracia de Dios" y a Él ha de consagrar su tarea, no es menos cierto que no debe descuidar los asuntos terrenales. Porque cuando un rey está ausente, las intrigas crecen como la cizaña. Y al inglés medio francés, que apenas pasó unos meses en todo su reinado en Inglaterra, la cizaña le creció siempre vigorosa y audaz a su alrededor. Por tanto, en firmando una tregua con Saladino -a quien admiraba- hubo de volver grupas. Apenas si había ganado algo y podía perderlo todo, absolutamente todo.

---

En aquella soleada isla algunos quedaron, sí, a modo de avanzada retaguardia. Porque a la lucha, naturalmente, se le sumarán nuevos capítulos en los años, en las décadas venideras.

El resto de los que habían llegado unos meses atrás, fueron embarcados de vuelta.

Luego, lo que es propio de estas empresas humanas : unas llegaron a su destino y otras no. Unos pusieron pie en el continente europeo, salvos hasta ese momento, otros se ahogaron o se despistaron. Muchos fueron capturados por los piratas. Si alguno pudo pagar, tal vez recuperó la libertad. A aquellos por quien nadie pagó, el silencio los sepultó para siempre.

---

Pero parecía que estuviera escrito que por Bertrán y los suyos velaba la mano del Señor. Así que un naufragio suficientemente cercano a la costa les permitió llegar hasta ella, junto a algun otro afortunado. ¿¡No es para dar gracias a Dios!?

Luego, la desolación del territorio circundante fue salvada poco a poco, a base de tesón y de mucha suerte. Pusieron rumbo al norte siguiendo más o menos el curso del Ródano, el camino más directo para llegar a Inglaterra.

En cabeza, Bertrán, siempre abriendo la marcha. La verdad es que ya no soporta oir a Hugh ni un minuto. Cada día que pasa se agranda la razón de las dudas de su hijo; y sus respuestas carecen de la firmeza de antes. "¡Que cargue su hermano con él!, ¡después de todo a Clifford le es más fácil, porque es medio sordo!"

Y así, por esos caminos de lobos, por esas tierras onduladas pero hurañas del rey francés, se han ido encontrando con otros que también vuelven; como ellos. Compartiendo lo poco que llevan consigo y repartiendo las fatigas de la marcha, han progresado, día a día, camino de casa. Y además, "no debe haber temor, nuestro rey y señor no se ha olvidado de nosotros. Hará llegar medios de subsistencia a los que volvemos" se dicen unos a otros.

Pero los correos del rey van y vienen, veloces, ignorándolos. Ellos no cuentan o cuentan poco en realidad. ¡Porque el rey Ricardo está cautivo! El rescate que se pide es elevado y todo cuanto se obtenga ha de ser para pagar su liberación. Ironías de la vida : libres vuelven los vasallos, mientras su rey se come los puños en los calabozos. Los calabozos de otro rey cristiano. Cuestión de celos, oportunismo, envidia.

---

Se adentra ya el otoño y los tres carpinteros, en la desbandada que el desamparo creciente va provocando, se han quedado solos.

- Hijos, no temáis, un carpintero hace falta siempre en algún lugar. Tened fé, pues lo encontraremos. Pertenecemos al pueblo de Dios, al que Él guía y sostiene, como hizo con el pueblo de Israel cuando salió de Egipto. Lo libró de sus enemigos; e incluso para que no muriera de hambre le enviaba el "maná" cada mañana, como bien sabéis.

Y asi, sorteando los escollos del desánimo, un atardecer encontraron lo que buscaban. Desde lo alto de una colina vieron la ciudad. Una ciudad - se veía desde bien lejos -, con su catedral, que, sin acabar se elevaba majestuosa.

- Aquí es, anunció Bertrán. Y sin titubear, como si estuvieran seguros de que los esperaban, entraron en la ciudad cuando ya anochecía. Aquella noche cayeron los primeros copos de nieve de un invierno temprano.

--- . ---

...¿de qué, padre?, ¿de qué?, suena en la oscuridad del aposento la voz pastosa, agitada, de Hugh mientras duerme. Clifford, tendido a su lado, o duerme también o está muerto. Bertrán quizás haya oido los jadeos del hijo mayor, pero calla.

También hay noches en que Hugh sueña. Sueña con pan. La primera vez fue un solo pan. Pero luego, conforme pasaban los días, se iban añadiendo más panes a su sueño. En esos momentos, Hugh, su cuerpo entero, percibe que está feliz. Un hilillo de baba se le escapa por la comisura de su amago de sonrisa : ¡ante sí tiene todos esos panes!¡ Están ahí, con su corteza dorada y crujiente, reunidos para comerlos de un golpe! Hugh abre los brazos para abarcarlos y llevarse el montón a la boca. Pero entonces, justo en ese instante, Hugh se despierta y los panes desaparecen, como por encanto. Desconcertado, hundido, el muchacho lanza un gruñido de rabia, y tras un momento de mudo estupor se echa a llorar. Hugh llora, o más bien berrea, en el silencio de la noche. Su garganta va desgranando los matices de un aullido primario, elemental, como de animal; el cual, tras alcanzar su cénit se hunde poco a poco hasta devolverlo todo al silencio. Hugh calla finalmente, rendido de cansancio o simplemente ronco ya, sin voz. Y se queda dormido.

---

Por la mañana la catedral seguirá sin necesitarlos; ¡tan grande, tan imponente, tan por acabar! Porque faltan los fondos, si bien no la intención. Algunas tareas se han ido llevando a cabo y todos pudieron comprobar la maestría de Bertrán y los suyos desde el principio. Pero los recursos se acabaron hace tiempo. ¡Sacar al rey Ricardo de su cautiverio exige un esfuerzo grandioso! Se recaban fondos aquí y allá, y la pobreza cubre las tierras cristianas como un sayal de penitente. Cualquier onza de oro que salga a la luz toma el camino de Austria.

Y sin oro las obras en la catedral acaban por detenerse del todo. Y sin catedral no hay pan.

A veces Hugh, de pura rabia y desesperación se revuelca en la paja sobre la que duermen los tres, lleno de impotencia. Coge la paja a puñados y se la lleva a la boca :"Si los caballos, o al menos las mulas, ¡o por lo menos los asnos! se la comen, ¿por qué no he de poder yo?" Y en más de una ocasión casi se asfixia tratando de pasar el bocado por el gaznate abajo. Ni siquiera ayuda el que la paja esté reblandecida, húmeda de sudor y orines.

---

Días y tormentos, días y tormentos se suceden.

Country
Spain
Category
Drawing
Technique
Pencil
Dimensions
11 × 16.5 in
On Artelista
SINCE FEBRUARY 19, 2011
Tags
guerra, nieve, hambre, cruzadas
License
© All rights reserved

About the artist

juan luis pastor fernández

juan luis pastor fernández

Spain | Photography, Drawing, Painting

301 147
I got printed the cold light of a March morning in the high land of Castile. Here is a proper way for an artist to say that he was born in a village. Spain, province of Soria; have you ever heard of… Keep reading

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Comments (15)

Mª ANGELES RODRIGUEZ DIAZ

February 28, 2011
Sencillamente ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GENIAL!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Saludos

Isabel Pino

February 24, 2011
Es una escena que habla por si sola. Los espectadores no faltan. Entrañable como el perrito, los pájaros, los gatitos observan la trágica situación. Las ovejas parecen ausentes, los verdugos o soldados no están de acuerdo, discuten. El pastor está atónito. Otros se alejan por el camino dirección a la ciudad, el espectáculo ha terminado.
Juan Luis, magnífico dibujo con mensaje, denuncia. ¡¡ Enhorabuena !!

Isabel Pino

February 24, 2011
¡ Vaya, vaya Juan Luis, qué gran relato !. Impresionante. Por desgracia en el mundo siempre habrá injusticias. Mentalidades cerradas, escalofriantes. En el mundo triunfa el mal si hay personas buenas que lo permiten. Se ha avanzado en derechos humanos, tenemos libertad. No en todas partes pueden decir lo mismo. En democracias o en dictaduras siempre estará el egoismo del poder donde lo válido es enriquecerse con prontitud a costa del estado mientras que el resto de los mortales,o muchos, no les llega ni para comer. Despilfarro del dinero de todos en cosas superfluas en vez de mirar en el bien común.
Eres un gran escritor, me gusta lo que escribes, ya te conocía, ahora me ha gustado hacer un repaso por tu espacio.¡ Te felicito, Juan Luis! Un abrazo

Jose M. Valverde Reverte

February 22, 2011
Amigo Juan Luis, simplemente... sin palabras. No sé si te sientas y te surge una historia tan impactante como esta en cuestión de segundos o bien si tardas "siglos" en meditarla. El caso es que lo importante es el resultado y... ufff... bien orgulloso tienes que estar por crear obras como esta, tanto la historia como el dibujo. Impresionante, de verdad. Te vuelvo a felicitar por ese arte que tienes, un saludo y sigue así.

Alicia Machimbarrena

February 22, 2011
Un artísta hecho con grandes dosis de pintor, filósofo, poeta, humanista, escritor, observador, ilustrador.....y puntos suspensivos ........... Juan Luis el prestidigitador de colores y palabras con las que compone obras para ser leidas, pensadas y miradas. ¡Enhorabuena!