© All rights reserved
Una escena suspendida entre la materia y la emoción, donde el cuerpo no se representa, sino que se evoca. Las formas se disuelven en un estallido de color y gesto, como si la memoria del movimiento dejara su huella sobre el lienzo.
La figura emerge y se desvanece al mismo tiempo, atrapada en una atmósfera de calor, impulso y tensión interior. Amarillos intensos, rosas vibrantes y sombras densas conviven como estados emocionales más que como espacios reales.
La obra habla de lo instintivo, de lo que no se dice pero se siente: una presencia que se construye en el límite entre el deseo, la fragilidad y la libertad.
See more information about Joan Barceló Guillén