El abrazo es una pequeña revolución casera
Detalles de la obra
El abrazo es una pequeña rebelión casera.
Han vuelto a casa destrozados.
Últimamente siempre vuelven así. Llevan ya tiempo sintiéndose destrozados todo el tiempo. Tiempo por decir algo, porque el tiempo no es tiempo si estás haciendo algo para conseguir dinero.
Hablan del trabajo, del alquiler y de esa sensación de que el tiempo ya no les pertenece. Cuando no están trabajando, están pensando en el trabajo. Cuando no están pensando en el trabajo, están haciendo cuentas. Cuánto queda. Cuánto falta. Cuánto pueden gastar. Cuánto cuesta seguir viviendo.
Cada vez que salen ahí fuera vuelven heridos.
Por suerte se tienen.
Se abrazan.
Y durante un rato no hay horarios, ni jefes, ni facturas, ni productividad. Se hacen propietarios del tiempo.
La ternura es la revolución necesaria.
A este mundo le hace falta parar y respirar. No producir. Parar el tiempo en un abrazo.
¿Se derrumbaría el sistema si todos nos abrazáramos durante diez minutos a la vez?
Ningún coche circulando. Ninguna máquina encendida. Ningún toro muriendo en una plaza. Ningún policía haciendo cumplir una ley terrible.
Diez minutos.
Solo cuerpos abrazándose.
Fabricar esa pequeña rebelión en casa. Y ojalá se volviera contagiosa.
Porque ni siquiera el hogar está asegurado.
Pagan el alquiler todos los meses. Les cuesta casi la vida pagarlo. Y aun así saben que cualquier día un fondo, un propietario o cualquier otro interés económico puede decidir que esa casa vale más sin ellos dentro.
Por eso se abrazan.
Abracémonos y paremos el tiempo.
Sobre el artista
Saul G. Corona
España | Pintura
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