Practicando alguna forma de amor en una habitación de 500 pavos al mes
Detalles de la obra
Ella (qué más da su nombre si podríamos ser cualquiera) llegó a la ciudad (qué importa cuál si podría ser cualquiera) y el único techo que pudo permitirse era el de una ínfima habitación de 500 pavos al mes.
Había hecho un recorrido por la ciudad y había visto decenas, y aunque esta era un poco más cara que las demás, esa ventana amplia le daba la vida. Las demás eran zulos húmedos y oscuros. Sabía que allí no tardaría mucho en morirse en vida.
—Lo que yo necesito es un abrazo —dijo ella a un tipo con el que alternó una noche en un bar.
—¿Y quién no? —respondió él.
Amanecen sin ser pareja estable, pero tampoco son consumo mutuo.
En estos tiempos de o romanticismo absoluto o deshumanización absoluta, interrumpen esa realidad con una especie de ternura breve. La ternura breve por parte de personas agotadas por el precio de la vida, por habitaciones minúsculas, por ciudades imposibles... Encontrar una forma de tratarse con cuidado aunque solo compartan una noche.
Después de follar, seguir interesándose por el otro. Ser mucho más que un falo con patas o que un agujero húmedo. Querer seguir hablando, querer desayunar, querer compartir un poco más de tiempo hasta que cada cual tenga que seguir su camino. Pero cuidarse. Sobre todo cuidarse.
Porque en estas ciudades caníbales, al final, tenemos que cuidarnos las personas con nuestros abrazos y con nuestra existencia.
Porque no querer una relación duradera tampoco obliga a usar a la otra persona como si fuera solamente un agujero o una polla caminante.
También en lo breve se puede practicar alguna forma de amor.
Óleo sobre hule (del chino). 80 x 65 CMS.
Sobre el artista
Saul G. Corona
España | Pintura, Dibujo
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