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Tejo con la luz y con la sombra.
De cada lugar que habité guardo un hilo invisible.
No importa el punto de partida: el mapa lo crean mis manos.
Cruzo mares sin desatar mi historia,
llevo conmigo la memoria de cada nudo,
de cada trama que aprendió a sostenerme.
Pinto como quien hila un suspiro,
entre la quietud y el temblor del mundo.
Todo puede volverse hebra:
una mirada, un ruido, un olor antiguo.
Tejer es mi manera de andar,
de quedarme y seguir al mismo tiempo
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