© All rights reserved
Escultura que explora la tensión entre fuerza y fragilidad a través de un gesto contenido. La forma, que remite a un fragmento corporal, se presenta fisurada y recompuesta, donde la fractura se vuelve parte esencial de su estructura.
El artesano intenta dominar la materia,
pero la materia se resiste.
Se resistió.
La pieza se fragmentó.
Desde la estética japonesa del wabi-sabi —que reconoce belleza en la imperfección, la transitoriedad y la simplicidad—, la obra acude al kintsugi:
no para ocultar la fractura,
sino para revelarla.
Las grietas dejan de ser falla.
Se vuelven cicatrices que resguardan la memoria del material.
See more information about Manuel Alonso Román