© All rights reserved
Los Palacios es un homenaje a Magritte y a su paradoja del Imperio de la luz: el día y la noche coexistiendo en un mismo espacio. En la parte superior del cuadro, el cielo es claro, abierto, casi diurno; en la inferior, la ciudad se sumerge en el anochecer. Esa transición marca el instante exacto en el que la electricidad entra en acción y la vida urbana se sostiene artificialmente. Las torres de alta tensión se alzan como una arquitectura protectora. Lejos de ser una amenaza, rodean y dan vida a las casas, que aquí se elevan simbólicamente a la categoría de palacios. La energía fluye desde estas estructuras monumentales hacia el interior de los hogares, donde las ventanas encendidas revelan presencia, intimidad y continuidad. El edificio central, oscuro y compacto, concentra la experiencia humana, mientras la red de torres y cables teje un sistema invisible de dependencia y cuidado. Como en Magritte, lo cotidiano se vuelve extraño y poético: lo industrial se vuelve noble, lo funcional se vuelve simbólico.
See more information about Alicia De la Güida