La wiphala se manifiesta como una estructura de equilibrio y conexión. Una escalera simbólica que vincula la tierra con el cielo, el cosmos con lo humano.
La pieza nace a partir de un instrumento recuperado, una guitarra previamente descartada, resignificada como soporte y símbolo de continuidad.
En ella conviven animales, plantas, piedras y personas como partes de un mismo sistema, donde cada elemento sostiene al otro.
La obra remite a valores de equidad, armonía, solidaridad y reciprocidad, entendidos como la posibilidad de dar una nueva oportunidad a lo que ha sido dañado o excluido.
See more information about Maximiliano Galdame