Un bodegón pintado hace años con ceras sobre un tablero, sufre el paso del tiempo y al final cae de la pared donde está colgado. Hay que restaurarlo, añadiéndole algún elemento que le de vida: una naranja y una rosa, tomados del natural. Esa rosa queda olvidada en el desván. Pasa el tiempo, se marchita y su belleza resurge con el esplendor de un hermoso atardecer.
¿Te gustaría ver cómo quedaría esta obra en tu salón?