Mi pintura es una invitación a detenernos
Vivimos rodeados de imágenes que pasan deprisa. Yo pinto buscando justamente lo contrario.
Cada obra nace de un tiempo de observación, de silencio y de una atención plena a aquello que tengo delante. A veces ese proceso necesita días; otras, una única sesión basta para que la pintura haya expresado todo lo esencial. No porque esté inacabada, sino porque ya no necesita una pincelada más.
No busco reproducir la realidad con exactitud. Busco descubrir aquello que hace que un paisaje, una luz o un instante permanezcan en nuestra memoria cuando todo lo demás ha pasado.
Durante más de treinta años he pintado convencido de que el arte también puede enseñarnos a mirar. Cada cuadro es el resultado de ese tiempo vivido con presencia, calma y concentración.
Cuando una obra abandona mi estudio deja de pertenecerme. Comienza una nueva historia en el hogar de quien decide convivir con ella.
Mi deseo es que, al pasar junto a ella, de vez en cuando te invite a detener la mirada unos segundos. Que encuentres en ese instante un pequeño espacio de calma. Porque una pintura no termina cuando sale del estudio; continúa viviendo allí donde encuentra un lugar y alguien dispuesto a mirarla.
Si eso sucede, sentiré que la obra sigue haciendo su trabajo mucho después de haber dejado mis manos. Espero que disfrutes de la observación y de tu propia mirada.
______
We live surrounded by fleeting images. I paint seeking precisely the opposite.
Each work is born from a period of observation, silence, and complete attention to what is before me. Sometimes this process takes days; other times, a single session is enough for the painting to express its essence. Not because it is unfinished, but because it needs no more brushstrokes.
I don't seek to reproduce reality exactly. I seek to discover what makes a landscape, a light, or a moment remain in our memory when everything else has passed.
For more than thirty years, I have painted, convinced that art can also teach us how to see. Each painting is the result of that time lived with presence, calm, and concentration.
When a work leaves my studio, it ceases to belong to me. A new story begins in the home of whoever chooses to live with it.
My wish is that, as you pass by it, it occasionally invites you to pause for a few seconds. That you find in that moment a small space of calm. Because a painting doesn't end when it leaves the studio; It continues to live wherever it finds a place and someone willing to look at it.
If that happens, I will feel that the work continues to do its work long after it has left my hands. I hope you enjoy observing it and your own perspective.