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Esta delicada obra rinde homenaje a la belleza natural, la juventud y la serenidad del espíritu a través de un retrato femenino de gran magnetismo. Con una mirada limpia, clara y simétrica que transmite paz interior, la protagonista es coronada por una vibrante guirnalda de flores silvestres multicolores que celebran la primavera y la vida. El contraste entre la pureza de sus ropajes blancos, la vivacidad de las flores y el fondo texturado en tonos tierra evoca una atmósfera bucólica y espiritual. Una pintura llena de luz, frescura y armonía, perfecta para aportar una energía positiva y acogedora a cualquier ambiente.
EDUARDO SALINAS ROZAS ( SALAHI )
Nació en Iquique (chile). Sus primeros recuerdos se relacionan con la afición de sus padres: dibujar y modelar. Así tempranamente lo que en un comienzo fue un juego, se transformó en su vocación.
Inició su aprendizaje con el arte formal en la Escuela de Canteros de la Universidad de Chile. Más tarde complementó sus estudios con clases de pintura en la Escuela de Bellas Artes de la misma Universidad.
En 1976, obtuvo el primer premio...
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