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Este trazo no nació en el taller. Nació en el aula.
Trabajo con adolescentes neurodivergentes. Una parte importante de mi intervención pasa por el arte, no como resultado sino como proceso. Los movimientos circulares y en espiral tienen un efecto real sobre el sistema nervioso: regulan, calman, devuelven el control a quien siente que lo ha perdido. Ese día les propuse dibujar espirales mientras yo hacía lo mismo junto a ellos.
Guardé ese papel. Algo en él me pedía continuar.
En el taller transferí ese primer trazo a la matriz. Encima añadí pinceladas directas y stencils en espiral, los mismos movimientos pero en otro soporte.
Los tonos cálidos no fueron una elección decorativa, llegaron solos, como llega el calor cuando se genera un clima adecuado para crear y comunicar.
El arte regula. Contiene. Abre espacio donde antes había bloqueo. Lo veo cada día en mis alumnos. Y lo volví a ver aquí, mientras construía esta obra capa a capa.
El primer trazo siempre es el más honesto. Este lo hicimos juntos.
Monotipo (1/1). Pieza única. Estampa sobre papel de arroz tamaño 20x25 montada en papel de alto gramaje tamaño A3.
Colección Gestos 2026
Psicopedagoga de día, artista de tinta y papel cuando el mundo se queda quieto. Llegué al arte por curiosidad, y el monotipo se convirtió en mi forma de explorar lo que no se dice. Conecto con el monotipo como espacio de exploración de la materia, la textura y la imagen combinando elementos figurativos y abstractos, dando lugar a piezas únicas donde el gesto, el azar y la experimentación me invitan a construir un lenguaje visual propio.
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