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Una composición abstracta que evoca una herida transformada en paisaje emocional. Las capas de acrílico y las texturas matéricas recorren el lienzo como grietas vivas, atravesando una atmósfera de tonos empolvados, rosas apagados y grises cálidos. La línea central parece abrirse paso entre la calma y la tensión, sugiriendo memoria, fragilidad y reconstrucción.
La obra transmite una sensación íntima y contemplativa: como si el tiempo hubiera dejado marcas sobre una superficie suave y silenciosa. Las texturas aportan profundidad física y emocional, invitando al espectador a acercarse y descubrir pequeños relieves, rupturas y veladuras escondidas en la materia.
Soy psicóloga de profesión y artista por necesidad emocional y creativa. Desde siempre he encontrado en la pintura una forma de explorar aquello que muchas veces no puede expresarse con palabras: emociones, recuerdos, estados de ánimo y experiencias internas.
La psicología ha influido profundamente en mi mirada artística, despertando un interés constante por el mundo interior, la vulnerabilidad y los procesos de transformación personal. Cada obra representa un diálogo entre emoción y silencio, entre lo visible y lo que permanece oculto. Trabajo principalmente con acrílico y técnicas matéricas sobre lienzo, utilizando la textura como una extensión del gesto y de la emoción.
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