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Pintura basada en la leyenda mapuche la flor de Amancay.Obra inspirada en la conmovedora leyenda mapuche de la flor de amancay, un relato ancestral sobre el sacrificio, el amor incondicional y el misticismo de los Andes patagónicos. La pintura retrata a la joven Amancay en un momento de profunda introspección y entrega, sosteniendo con delicadeza las flores amarillas que, según el mito, brotaron de las gotas de su propia sangre tras ofrecer su corazón al cóndor sagrado para salvar a su amado.En el plano técnico y compositivo, la figura femenina destaca por la calidez de sus ropajes y la meticulosa ornamentación de su platería tradicional, que rinde homenaje a la rica identidad de los pueblos originarios. El contraste visual es absoluto: la vibrante calidez de los tonos amarillos y rojizos de la flora del primer plano convive en perfecta armonía con la majestuosa y fría inmensidad del cerro nevado que se erige al fondo, bajo un cielo crepuscular de tonos suaves.
EDUARDO SALINAS ROZAS ( SALAHI )
Nació en Iquique (chile). Sus primeros recuerdos se relacionan con la afición de sus padres: dibujar y modelar. Así tempranamente lo que en un comienzo fue un juego, se transformó en su vocación.
Inició su aprendizaje con el arte formal en la Escuela de Canteros de la Universidad de Chile. Más tarde complementó sus estudios con clases de pintura en la Escuela de Bellas Artes de la misma Universidad.
En 1976, obtuvo el primer premio...
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