Hieronymus Bosch
Autorretrato de Jeroen Anthoniszoon van Aken.
Grandes artistas
Fra Angelico
Giuseppe Arcimboldo Fra Bartolomeo Domenico Beccafumi Giovanni Bellini Alonso Berruguete William Blake Hieronymus Bosch Sandro Botticelli François Boucher Eugène Boudin Angelo Bronzino Jan Brueghel Pieter Brueghel Arnold Böcklin Canaletto Caravaggio Paul Cézanne John Constable John Singleton Copley Jean-Baptiste-Camille Corot Correggio Francesco del Cossa Lucas Cranach el Joven Lucas Cranach el Viejo Gerard David Jacques-Louis David Edgar Degas Eugène Delacroix Anthonis van Dyck Alberto Durero Jan van Eyck Jean-Honoré Fragonard Paul Gauguin Gentile da Fabriano Domenico Ghirlandaio Luca Giordano Giorgione Giotto Giunta Pisano Vincent van Gogh Francisco de Goya El Greco Juan Gris Frans Hals Hans Holbein el Joven Hans Holbein el Viejo Juan de Juanes Gustav Klimt Georges de La Tour Leonardo da Vinci Filippino Lippi Fra Filippo Lippi Andrea Mantegna Miguel Ángel Amedeo Modigliani Claude Monet Henri Moret Bartolomé Esteban Perez Murillo Pietro Perugino Piero della Francesca Pisanello Camille Pissarro Rafael Rembrandt José de Ribera Peter Paul Rubens Egon Schiele Georges Seurat Alfred Sisley Giovanni Battista Tiepolo Tintoretto Tiziano Henri de Toulouse-Lautrec William Turner Diego Velázquez Jan Vermeer Andrea del Verrocchio |
(‘S Hertogenbosch 1450 – 1516)
Algunas obras de Hieronymus Bosch
Su universo de desbocada imaginación, poblado de figurillas fantásticas que parecen surgidas de una pesadilla infernal (Tentaciones de san Antonio, museo de Amberes y de Lisboa; Juicio final, museo de Viena), anuncia el espíritu de Bruegel; incluso los temas religiosos (Coronación de espinas, Prado, Ecce Homo) están deformados por un cruel frenesí de gesticulaciones. Sin embargo, El Bosco es un minucioso observador de la realidad, con gran talento de dibujante, y su irrealismo se emparenta en último término con el espíritu sarcástico de los “fabliaux”, ridiculizador de los vicios (La extracción de la piedra de la locura, El carro de heno, El jardín de las delicias, Prado).
En El hijo pródigo (museo Boymans, Rótterdam), seguramente uno de sus últimos trabajos, parece que quiso representar el tema del libre albedrío, así como el de la soledad del hombre. Su fantasía burlesca sedujo a muchos aficionados, sobre todo en España, donde fue objeto de gran aprecio; Felipe de Guevara y el padre Sigüenza escribieron los primeros comentarios críticos que se conocen sobre El Bosco. Y Felipe II reunió un crecido número de obras de este pintor, lo cual explica la relativa abundancia actual de pinturas de este maestro en España. Se conocen asimismo dibujos del Bosco, en los que se da la misma vivacidad de anotación que muestran sus pinturas y dejan traslucir aún más su agudo sentido de la observación de la naturaleza (El nido del búho, museo Boymans, Rótterdam). El arte del Bosco ha ifluido en muchos artistas del siglo XX, especialmente en los surrealistas. |
||||||||||||||||

































































































