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Diego Velázquez

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Autorretrato de Velázquez, hecho hacia 1630. (Sevilla 1599 - Madrid 1660)

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, pintor español gran exponente de la pintura española y considerado uno de los mayores pintores de toda la historia.

Fue hijo primogénito de Juan Rodríguez de Silva y Jerónima Velázquez, ambos naturales de Sevilla. Juan Rodríguez de Silva era al parecer un hidalgo de escasos bienes, cuyos padres habían venido a establecerse a Sevilla procedentes de Oporto. Con la libertad que existía entonces en el empleo de apellidos, el pintor usó habitualmente y fue conocido por los nombres de Diego Velázquez, Diego Velázquez de Silva y, al final de su vida, Diego de Silva Velázquez.

En septiembre de 1611, se firmó el contrato por el cuál Velázquez quedaba confiado como aprendiz a Francisco Pacheco, uno de los pintores más señalados de la Sevilla coetánea, en cuyo taller permanecería cinco años.

 Diego  Velázquez-Menipo
Menipo
 Diego  Velázquez-Esopo
Esopo
 Diego  Velázquez-En el jardín de la Villa Medici en Roma
En el jardín de la Villa Medici en Roma
 Diego  Velázquez-Adorcación de los Reyes (Epifanía)
Adorcación de los Reyes (Epifanía)
 Diego  Velázquez-Vista a Zaragoza
Vista a Zaragoza

Las dotes excepcionales del muchacho fueron advertidas muy pronto por Pacheco, quien cuidó esmeradamente de su educación y, como refiere en su libro arte de la pintura, “movido de su virtud, limpieza y buenas partes, y de las esperanzas de su natural y grande ingenio”, le dio por esposa a su hija. Del matrimonio de Velázquez con Juana Pacheco (abril 1618), nacieron dos hijas, una de las cuales, Francisca (nacida en 1619), se casaría con el mejor discípulo de Velázquez, Juan Bautista Martínez del Mazo.

En marzo de 1617, Velázquez pasó el examen ante los alcaldes veedores del gremio de pintores de Sevilla, perceptivo para ejercer por cuenta propia este arte en la ciudad. La producción de Velázquez durante su período sevillano, que se extiende hasta 1623, supuso un cambio decisivo en el rumbo de la escuela local, que en el s. XVII pasará a ser uno de los focos pictóricos europeos más sobresalientes.

Con Velázquez hace irrupción en Andalucía el realismo barroco, tendencia en la que le seguirían con modos diversos sus compañeros de generación activos en Sevilla (principalmente Zurbarán y Alonso Cano), y que repercutirá asimismo en ciertas acomodaciones de estilo que se advierten en pintores de mayor edad. Esta nueva orientación marcada por Velázquez se patentiza plenamente desde sus primeros lienzos conocidos. En ella confluyen diferentes factores de cultura artística, entre los cuales es fundamental la recepción del influjo caravaggista.

Debe subrayarse también la inclinación “realista popular” que se venía manifestando en el campo de las letras: algunos cuadros sevillanos de Velázquez parecen casi ilustraciones de literatura picaresca. No obstante, ante estos temas Velázquez no se complace en lo cómico o lo divertido; su aproximación acredita un sesgo ético peculiar, un respeto a la dignidad y la individualidad humana que informará todo su arte posterior, y que confiere a algunas de sus escenas profanas intrascendentes, con protagonistas de extracción humilde, una seriedad moral equiparable a la de un episodio religioso: El aguador de Sevilla (museo Wellington, Londres), que entrega la copa de agua con la solemnidad de un rito sagrado, constituye el ejemplo más eminente de esta actitud.
La decidida predilección de Velázquez joven por la temática “popular” se revela muy significativamente en cuadros como La cena en Meaux, en los que la anécdota evangélica queda relegada al fondo, descrita con figuras minúsculas, para situar en primerísimo plano el paisaje de bodegón y el trabajo de las sirvientes en la cocina; es una inversión narrativa que Velázquez había visto piezas de atribución insegura.

Al filo de los veinte años de edad, Velázquez resultaba ser ya la personalidad pictórica más valiosa y prometedora de la península.

Consciente de sus posibilidades, en abril de 1622 viajó a Madrid para retratar a Felipe IV, recién ascendido al trono. A partir de esta fecha fijó su residencia en Madrid, y su actividad se desenvolvería en lo sucesivo por entero al servicio a la corona. La carrera de Velázquez en el círculo real tendría su culminación poco antes de morir con el nombramiento de caballero de Santiago (1659).

La colección real, que era la más rica de Europa, y los dos viajes que hizo a Italia permitieron a Velázquez adquirir un profundo conocimiento del arte pasado, así como de la obra de Rubens y de la de muchos otros de los más notables pintores de su tiempo.

De esta amplia experiencia, será la pintura veneciana del quinientos la que tendrá mayores consecuencias para la evolución de su estilo, que se desarrollará como una conquista tenaz y continuamente afinada de la realidad.

La obra de Velázquez en sus primeros años madrileños comprende retratos de corte que se atienen en su composición a los modelos tradicionales de retrato aúlico español heredados del siglo anterior (Felipe IV, Prado, Museo Metropolitano de Nueva York; Infante Carlos, Prado; Conde-duque de Olivares, Hispanic Society de Nueva York, Museo de Sao Paulo), además de otros retratos como el de Góngora. Los progresos del pintor en lo que concierne a la articulación compositiva, la depuración de paleta y la sugestión atmosférica se manifestaron con mayor claridad en el primero de sus retratos de bufones (Calabazas, Inglaterra) y en escenas religiosas como La cena en Meaux (Museo Metropolitano, Nueva York), Cristo después de la flagelación contemplado por el alma cristiana (Galería Nacional, Londres) y La tentación de santo Tomás de Aquino (catedral de Orihuela).

En su primer viaje a Italia, que parece haber sido simplemente de estudio, aunque tal vez desempeñara en él alguna misión diplomática, Velázquez visitó Génova, Milán, Venecia, Ferrara, Cento, Roma, y Nápoles.

La actividad de Velázquez en los años treinta y cuarenta se centró cada vez más en el campo de la retratística, de acuerdo con su propia vocación y con las exigencias de su cargo de pintor de cámara. Sus retratos son imágenes de una naturalidad incomparable, que conciertan con un perfecto equilibrio la indagación del ser individual y la elegancia y simplicidad de composición, la captación del carácter y la armonía cromática. El catálogo de los retratos velzqueños de estos dos decenios abarca diversas versiones del rey y de miembros de la familia real, ecuestres y a pie.

Su pintura religiosa está representada en esta época por cuatro ejemplares conservados en el museo del Prado: el Crucifijo, la Coronación de la Virgen y San Antonio abad y San Pablo ermitaño.

En el último decenio de su vida, las absorbentes tareas de aposentador de palacio no le impidieron llevar a cabo obras de muy alto rango; Mercurio y Argos (Prado), La infanta María Teresa (Viena), La infanta Margarita (Viena), El infante Felipe Próspero (Viena) – en los que la técnica de toques libres y desunidos exalta con su centelleo la suntuosidad decorativa del conjunto, mientras que en el retrato de busto de Felipe IV prescindió absolutamente de aderezos de orden representativo para concentrarse en el análisis moral del hombre, en un ejemplo sin par de desmitificación de un monarca absoluto por su pintor de cámara. El cuadro de Las meninas (Prado) pintado en 1656, síntesis de retrato de grupo, de escena de género y de estudio de interior con complejas fuentes de luz, marca el nivel supremo del arte de Velázquez.

Murió el 6 de agosto de 1660, poco después de regresar de su misión de aposentador en la entrevista de Felipe IV y Luis XIV en la isla de los Faisanes.

Galeria de obras

 Diego  Velázquez-Campesinos comiendo, detalle
Campesinos comiendo, detalle
 Diego  Velázquez-Cristóbal Colón presenta a las majestades católicas el Nuevo Mundo
Cristóbal Colón presenta a las majestades católicas el Nuevo Mundo
 Diego  Velázquez-Cristo crucificado
Cristo crucificado
 Diego  Velázquez-Cristo en casa de Marta y María
Cristo en casa de Marta y María
 Diego  Velázquez-Cristo en Emaús
Cristo en Emaús
 Diego  Velázquez-San Antonio, el abad y San Pablo el eremita
San Antonio, el abad y San Pablo el eremita
 Diego  Velázquez-El aguador de Sevilla
El aguador de Sevilla
 Diego  Velázquez-La coronación de la Virgen
La coronación de la Virgen
 Diego  Velázquez-La fragua de Vulcano
La fragua de Vulcano
 Diego  Velázquez-Las hilanderas (la fábula de Aracné)
Las hilanderas (la fábula de Aracné)
 Diego  Velázquez-Los borrachos (el triunfo de Bacchus)
Los borrachos (el triunfo de Bacchus)
 Diego  Velázquez-Tres hombres en la mesa
Tres hombres en la mesa
 Diego  Velázquez-Vieja friendo huevos (la cocinera vieja)
Vieja friendo huevos (la cocinera vieja)
 Diego  Velázquez-San Juan Evangelista en Patmos
San Juan Evangelista en Patmos
 Diego  Velázquez-Enano con perro
Enano con perro
 Diego  Velázquez-Las Meninas (Autorretrato con la Familia Real)
Las Meninas (Autorretrato con la Familia Real)
 Diego  Velázquez-La costurera
La costurera
 Diego  Velázquez-Retrato de la Infanta María Teresa
Retrato de la Infanta María Teresa
 Diego  Velázquez-Retrato de la Infanta Margareta Teresa, detalle
Retrato de la Infanta Margareta Teresa, detalle
 Diego  Velázquez-Retrato de la Infanta Magarita de niña
Retrato de la Infanta Magarita de niña
 Diego  Velázquez-Retrato de la Infanta Magarita a la edad de ocho años
Retrato de la Infanta Magarita a la edad de ocho años
 Diego  Velázquez-Retrato de la Infanta Magarita a la edad de tres años
Retrato de la Infanta Magarita a la edad de tres años
 Diego  Velázquez-Retrato de la Infanta María Margarita, hija de Felipe IV
Retrato de la Infanta María Margarita, hija de Felipe IV
 Diego  Velázquez-Retrato de la Infanta María Teresa a la edad de catorce años
Retrato de la Infanta María Teresa a la edad de catorce años
 Diego  Velázquez-Retrato de la Infanta María de Austria
Retrato de la Infanta María de Austria
 Diego  Velázquez-Retrato de Mariana de Austria
Retrato de Mariana de Austria
 Diego  Velázquez-Retrato de la madre de Jerónima de la Fuente
Retrato de la madre de Jerónima de la Fuente
 Diego  Velázquez-Retrato del poeta Luís de Góngora y Argote
Retrato del poeta Luís de Góngora y Argote
 Diego  Velázquez-Retrato de Don Diego de Corral y Arellano
Retrato de Don Diego de Corral y Arellano
 Diego  Velázquez-Retrato de Gaspar de Guzmán, Conde- Duque de Olivares
Retrato de Gaspar de Guzmán, Conde- Duque de Olivares
 Diego  Velázquez-Retrato de Gaspar de Guzmán, Conde- Duque de Olivares a caballo
Retrato de Gaspar de Guzmán, Conde- Duque de Olivares a caballo
 Diego  Velázquez-Retrato del bufón
Retrato del bufón "El Primo"
 Diego  Velázquez-Retrato del bufón Barbarroja
Retrato del bufón Barbarroja
 Diego  Velázquez-Retrato del bufón Don Juan de Austria
Retrato del bufón Don Juan de Austria
 Diego  Velázquez-Retrato del bufón Juan de Calabazas
Retrato del bufón Juan de Calabazas
 Diego  Velázquez-Retrato del enano Francisco Lezcano, hijo de Vallecas
Retrato del enano Francisco Lezcano, hijo de Vallecas
 Diego  Velázquez-Retrato del Infante Baltasar Carlos con un enano
Retrato del Infante Baltasar Carlos con un enano
 Diego  Velázquez-Retrato del Infante Don Carlos
Retrato del Infante Don Carlos
 Diego  Velázquez-Retrato del Infante Don Fernando de Austria
Retrato del Infante Don Fernando de Austria
 Diego  Velázquez-Retrato del Infante Felipe Prosper
Retrato del Infante Felipe Prosper
 Diego  Velázquez-Retrato de Juan Mateos
Retrato de Juan Mateos
 Diego  Velázquez-Retrato del Papa Inocencio X
Retrato del Papa Inocencio X
 Diego  Velázquez-Retrato del Papa Inocencio X
Retrato del Papa Inocencio X
 Diego  Velázquez-Retrato de Felipe IV
Retrato de Felipe IV
 Diego  Velázquez-Retrato de Felipe IV vestido de caza
Retrato de Felipe IV vestido de caza
 Diego  Velázquez-Retrato de Felipe IV con armadura, fragmento
Retrato de Felipe IV con armadura, fragmento
 Diego  Velázquez-Retrato de Felipe IV a caballo
Retrato de Felipe IV a caballo
 Diego  Velázquez-Retrato del Príncipe Baltasar
Retrato del Príncipe Baltasar
 Diego  Velázquez-Retrato del Príncipe Baltasar Carlos a caballo
Retrato del Príncipe Baltasar Carlos a caballo
 Diego  Velázquez-Retrato de Doña Antonia Ipeñarrieta con un hijo
Retrato de Doña Antonia Ipeñarrieta con un hijo
 Diego  Velázquez-La dama del abanico
La dama del abanico
 Diego  Velázquez-Retrato de un viejo con una cadena dorada y la cruz del Orden
Retrato de un viejo con una cadena dorada y la cruz del Orden
 Diego  Velázquez-Retrato de un noble
Retrato de un noble
 Diego  Velázquez-Retrato de un joven español
Retrato de un joven español
 Diego  Velázquez-Retrato de un hombre
Retrato de un hombre
 Diego  Velázquez-Retrato de un bufón sentado (Sebastián de Morra?)
Retrato de un bufón sentado (Sebastián de Morra?)
 Diego  Velázquez-La rendición de Breda
La rendición de Breda
 Diego  Velázquez-Venus del espejo (Rokeby Venus)
Venus del espejo (Rokeby Venus)

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