Desde mi taller: Darío Berterreche
Mar17

Desde mi taller: Darío Berterreche

Nací en la ciudad turística de Miramar (Argentina) en 1969. Estudié Óptica y Contactología en la Universidad de Buenos Aires. Una vez asentado y afianzado en mi profesión, di lugar a mi pasión y asistí a varios talleres de dibujo y pintura, con diferentes maestros y técnicas. ¿Cuándo y por qué empezaste a pintar? Naturalmente, desde que tengo conciencia, quizás como todo niño. Según cuenta mi madre, a los cinco años dibujaba seis cuadernos por semana. Si bien de joven tuve la necesidad implacable de externalizar mi mundo interior, reconozco que la revelación fuerte de mi búsqueda incesante y trabajo persistente en la pintura surge a través de la ausencia física de mi padre.  ¿Cómo crees que deben ayudarse una galería y sus artistas? Existen en mi país muchas galerías nuevas que cobran a los artistas una mensualidad para su representación, se salvan con la ilusión del artista emergente, sin respetar el trabajo y la sensibilidad. Entonces brindo por las galerías serias, que apuestan con respeto a los artistas no consagrados, pactando solo un porcentaje de las ventas. ¿Qué consejo darías a aquellos artistas que empiezan a mostrar su obra? Que sean verdaderos y sinceros, que sigan los latidos de su corazón, que sean conscientes que lo que van a mostrar son fragmentos latentes de un valioso espíritu, un pedazo de cielo de la inmensa intimidad. ¿Cómo vendiste tu primera obra? ¿Hay alguna con la que sientas una mayor conexión? Afortunadamente en mi primer muestra, vendí dos obras, un comprador fue mi marquero (enmarcador de cuadros) y el otro “mi tío”, cuya obra hacía referencia a su hermano, es decir a mi padre, y me exigió que se la cobrara  para sentirla verdaderamente propia. Cada vez que lo visito y la veo, me produce la misma tristeza que tenía al realizarla, es ahí cuando reafirmo mi creencia en el arte verdadero, más allá de la técnica. ¿Qué es el arte para ti? ¿Qué papel juega en tu vida? ¿Vives del arte? El arte es vida, es la inversa de la destrucción y la violencia, se puede atacar con el arte, pero desde el amor. Soy muy afortunado, gracias a la sensibilidad que nos trasmitieron mis padres, toda mi familia vive el arte en sus distintas formas y con muchísima intensidad, mis hermanos, mis hijos y mis sobrinos, (obviamente predominan los músicos). Todavía no vivo del arte, ejerzo como Técnico Óptico en mi ciudad natal, Miramar. ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración? ¿Te identificas con algún otro artista? Mis fuentes de inspiración además de las pinturas de los grandes maestros y mis pares, suelen ser la poesía. Bill Evans, Keith...

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Grandes Coleccionistas II – Isabella Stewart Gardner (1840 – 1924)
Mar02

Grandes Coleccionistas II – Isabella Stewart Gardner (1840 – 1924)

Isabella Stewart Gardner (1840 – 1924) Isabella Stewart Gardner fue una de las coleccionistas más activas de la época cuando empezó a comprar arte al heredar la fortuna de su padre. De carácter extravagante, fue el centro de atención mediático del Boston de finales de siglo XIX. Mostró mucho interés por el arte de artistas antiguos, pero también por el de sus coetáneos, manteniendo relaciones de íntima amistad con artistas como John Singer Sargent y Anders Zorn, entre muchos otros. Su vanidad exigía todo el protagonismo. Debía tener lo mejor. Si sus deseos eran contrariados, se estimulaba su apetito (…). En sus relaciones personales no encontraba impedimentos ni se detenía ante rechazos o derrotas. Y lo mismo ocurrió cuando empezó a coleccionar arte. Aline B. Saarinen. No solamente se convirtió en una gran coleccionista de arte antiguo, sino que sentó un importante precedente: decoró su residencia a partir de elementos originales antiguos que fue comprando en sus viajes por todo el mundo. Más tarde, otros coleccionistas seguirían su ejemplo, como William Randolph Hearst, que lo trasladó a extremos cercanos a la expoliación. Pese a ser disparatado, el proyecto tuvo éxito y consiguió convertir su domicilio, Fenway Court, en el Isabella Stewart Gardner Museum (ISG) de Boston (Massachusetts, Estados Unidos). Nos encontramos con otra coleccionista que a su muerte decide compartir su fortuna y su excelente colección de arte con su país, Estados Unidos. Años atrás decidí que lo que más falta le hacía a nuestro país era el arte. Éramos una nación muy joven y teníamos pocas oportunidades de contemplar cosas bonitas, obras de arte…así que decidí convertirlo en mi objetivo de vida. Isabella Stewart Gardner (1917). Isabella recibió una formación orientada a las artes y las letras que incluía estudios de italiano y francés, vitales para su trayectoria como coleccionista. A los dieciséis años su familia se mudó a París para finalizar la formación de Isabella, y ésta aprovechó para viajar a Italia, donde empezó a descubrir la que más tarde se convertiría en su mayor pasión: el arte. A los dieciocho volvió a Nueva York, su ciudad natal. Desde allí viajó a Boston para visitar a Julia Gardner, una compañera de buena familia con la que había entablado una buena amistad, y hermana de John Lowell “Jack” Gardner, con quien se casaría dos años después. El matrimonio tuvo un hijo que murió poco antes de cumplir los dos años. Un año después Isabella tuvo un aborto y le anunciaron que no podría volver a tener hijos. El fallecimiento de Julia poco tiempo después se sumó a la lista de desgracias acontecidas en muy pocos años. Isabella no pudo soportarlo y...

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Grandes Coleccionistas I – Henry C. Frick (1849 – 1919)
Feb07

Grandes Coleccionistas I – Henry C. Frick (1849 – 1919)

Henry Clay Frick (1849 – 1919) De origen humilde, Henry Frick siempre tuvo buen ojo para los negocios. Consiguió hacer prosperar la destilería de whisky de su abuelo materno y con esos réditos compró cincuenta hornos de coque. Consciente de la importancia del carbón para la incipiente industria siderúrgica, en pocos años ya tenía más de mil hornos en funcionamiento y a los 30 años ya había ganado su primer millón de dólares. Se hizo socio y amigo de Andrew Carnegie, fundador de la mayor empresa productora de acero del momento (Carnegie Steel Company), relación que le permitió acceder a la presidencia de dicha compañía. Ese gran talento para los negocios junto a la falta de intransigencia frente a los sindicatos de trabajadores le granjearon una mala reputación que haría que atentaran contra su vida en 1889. En 1881 se casó con Adelaide Howard Childs (1859 – 1931) con quien tuvo cuatro hijos. Helen, la menor, se encargó de administrar y catalogar la gran colección de arte que su padre legó a su muerte. Al casarse, Frick compró una casa en Pittsburg (Pennsylvania) y fue en ese preciso momento, cuando se encontraba decorándola, que descubrió su pasión por el arte. Pronto se mudaron a Nueva York donde tenían sede muchas de las empresas de Frick y acabó construyéndose una imponente mansión en la Quinta Avenida con la calle 70. Dicho edificio alberga hoy en día la Frick Collection. Cuando falleció Frick en 1919, estableció unas condiciones muy estrictas en relación al destino de su colección. El domicilio de la Quinta Avenida debía de convertirse en una galería abierta al público una vez hubiese fallecido su esposa. En 1935, cuatro años después del fallecimiento de Adelaide, la Frick Collection abría sus puertas hábilmente remodelada como museo. Otra de las condiciones que impuso fue que ninguna obra podía abandonar el edificio ni ser prestada a otro museo o institución, y así ha sido hasta día de hoy. Las adquisiciones realizadas por la institución a partir de su muerte, en cambio, sí que tienen permiso para ser prestadas ya que no están ligadas a las voluntades del magnate. A parte de un interés evidente por los negocios, Frick centraba todo su tiempo en su familia y en coleccionar arte. Era un coleccionista frío y calculador, no acaparaba, pero cuando se fijaba en una pieza de gran calidad, hacía lo posible para que pasara a formar parte de su colección. A diferencia de muchos otros, también era capaz de vender obras de su colección para adquirir otras obras. Esto puede deberse a que el espacio de su colección era finito, ya que Frick quería que...

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Breve Historia del Coleccionismo X – Las grandes colecciones americanas
Ene17

Breve Historia del Coleccionismo X – Las grandes colecciones americanas

La mayoría de grandes colecciones tanto privadas como públicas formadas en los Estados Unidos no tienen más de 150 años, pero esa “corta” trayectoria no les impide ser de una calidad excepcional con piezas de inconmensurable valor que pueblan grandes museos como el Metropolitan Museum y el MoMA de Nueva York, la National Gallery de Washington, así como otros de menor tamaño como el Isabella Stewart Gardner Museum de Boston. Una vez finalizada la Guerra de Secesión (1861 – 1865), empezaron a surgir las primeras grandes fortunas nacidas de la industrialización del país. Estos empresarios, banqueros e industriales habían ganado su fortuna, generalmente, a base de esfuerzo y duros años de trabajo, y en algunos casos llegaron a crear verdaderos imperios que sobreviven aún hoy en día. Lo que les diferenciaba de la élite europea era su origen, más “humilde” y menos aristocrático. Dedicaron mucho tiempo, dinero y esfuerzo a estudiar la cultura y las tradiciones de sus antepasados europeos, así como imitar el comportamiento de sus coetáneos al otro lado del Atlántico. Otro aspecto que les acabó diferenciando aún más fue que la élite americana contaba con fortunas sin parangón y no tenían reparo en gastar ese dinero, especialmente cuando se trataba de arte. John Pierpont Morgan, Henry Frick, Andrew Mellon, William Randolph Hearst y Peggy Guggenheim fueron algunos de los “nuevos ricos” de la época. Estos coleccionistas viajaban a Londres y París (en algunos casos varias veces al año), centros europeos del mercado del arte, donde se relacionaban con marchantes, artistas y otros coleccionistas, y adquirían grandes piezas e incluso colecciones enteras. Sin lugar a dudas, lo que acabó por diferenciar estos coleccionistas de sus coetáneos europeos fue el enfoque patriótico y social que otorgaron a sus colecciones. Sentían que esas obras que habían ido adquiriendo debían, de una manera u otra, entregarse a la sociedad que había acogido su fortuna económica. Por ese motivo, la gran mayoría cedió sus colecciones a las instituciones públicas de los Estados Unidos que acabaron conformando algunos de los museos más interesantes que visitar. De esta manera, un país sin apenas historia artística acabó realizando en menos de un siglo (aprox. 1850 – 1950) una adquisición de patrimonio sin precedentes. Con esta publicación finaliza la serie acerca de la Historia del Coleccionismo y empieza una nueva serie que tratará alguna de las colecciones privadas más interesantes que se han formado a lo largo de la historia del arte, con especial atención a las creadas durante el pasado siglo. Algunos de los coleccionistas a tratar serán grandes magnates de la industrialización de Estados Unidos como Henry Frick, Potter Palmer y John P. Morgan,...

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Desde mi taller: Joan Ramon Soto Cifuentes
Oct18

Desde mi taller: Joan Ramon Soto Cifuentes

Nací en Canet de Mar, un pueblo de la costa cerca de Barcelona hace 49 años. Mi infancia transcurre apaciblemente entre las calles de este precioso pueblo entre el mar y la montaña. ¿Cuándo y por qué empezaste a pintar? A muy temprana edad tuve curiosidad por el mundo del arte. A los 10 años empecé las clases de dibujo y pintura. Desde siempre he tenido la oportunidad de poder pintar, formarme y expresarme a través de la pintura. ¿Cómo crees que deben ayudarse una galería y sus artistas? La interacción del galerista con el pintor es muy importante. Los galeristas deben atreverse a apostar por los pintores noveles, deben funcionar como plataforma de lanzamiento, más allá de los circuitos cerrados. Es difícil para los pintores noveles acceder a las galerías de arte. Esta función la desempeña cada vez más las redes sociales y plataformas virtuales. Es a través de éstas que una galería de NY me ofrece la oportunidad de mostrar mis obras a nivel internacional. ¿Qué consejo darías a aquellos artistas que empiezan a mostrar su obra? Creo que el artista debe pintar desde lo que siente y piensa, desde la honestidad y la sinceridad, trabajando cada día para dar lo mejor de uno mismo. ¿Cómo vendiste tu primera obra? ¿Hay alguna con la que sientas una mayor conexión? Empecé a mostrar mis obras precisamente en Artelista y fue a través de esta plataforma donde vendí mi primer cuadro. Era un cuadro llamado Paisaje Interior, de gran tamaño, como todos los que hago, era un paisaje abstracto muy colorista en la línea de los que estoy pintando actualmente. ¿Qué es el arte para ti? ¿Qué papel juega en tu vida? ¿Vives del arte? El arte para mi es una necesidad de expresión física y emocional, es una necesidad diaria, forma parte de mi vida pues dedico el 90% de mi tiempo a pintar. Estoy empezando a vivir de las obras que realizo. ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración? ¿Te identificas con algún otro artista? Mi fuente de inspiración básicamente proviene de pintores expresionistas abstractos americanos. También me han influido mucho los del grupo El paso (informalismo) y la expresividad a través del color de los pintores fauvistas. Mark Rothko es uno de los pintores que me inspira a menudo. ¿Qué tiene tu proceso creativo que lo haga especial? No me aparecen ideas previas cuando empiezo con  una  de mis obras porque no tienen un contenido narrativo inicial simbólico que difícilmente sean traducibles a la pregunta de ¿qué quiso decir o transmitir el artista con esta obra? Pero puedo confesarte que en muchos momentos pienso, incluso saboreo o...

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