© All rights reserved
Galateas en metamorfosis (4)
GALATEA 4 ¿VALIO LA PENA ¿
No es mármol ya, ni fría inmovilidad,
mas tampoco es mujer del todo aún.
La piel, que el dios con lágrimas de luz
comenzó a templar, se quiebra en grietas
como tierra sedienta al primer alba.
Sus ojos—dos espejos sin reflejo—
miran más allá del tiempo y el mármol,
más allá del cincel y del deseo
que la nombró. Piensa. No sueña. Siente.
Y en ese pensar, hay una ausencia:
el amor que la quiso… y no volvió.
Su busto griego, noble y desnudo,
ofrece al viento el seno izquierdo—
donde el corazón, recién nacido,
late por primera vez con miedo.
Allí, donde antes fue piedra lisa,
ahora palpita un ritmo trémulo:
el precio de ser carne, no estatua.
En su mano izquierda, una rosa
casi tallada en piedra también,
pétalos que aún no saben marchitarse,
pero ya presienten su destino.
Es flor de vida, sí, mas efímera;
es don del dios, mas también castigo.
Porque amar es nacer para morir,
y ella—antes eterna—ahora muere
cada vez que el viento la acaricia.
Galatea, mitad diosa, mitad sombra,
espera en el umbral de lo que fue
y lo que será. Su rictus firme
guarda el silencio de quien ha elegido
sentir, aunque duela;
amar, aunque falte;
vivir, aunque todo se marchite.
Y en su mirada perdida y pensativa,
late un grito mudo:
*"Valió la pena."*
See more information about Felipe Erena Damas