Tiberio y Capri
Detalles de la obra
Tiberio en sus últimos años se refugió en la isla de Capri: ---- Tuvo mucho tiempo para pensar ...----
- Yo no quería ser emperador. ---
- Augusto (Octavio), el emperador, el marido de mi madre - y que como todo el mundo sabe NO ERA MI PADRE, nunca pretendió que yo fuese emperador. --- Nunca le gusté a Augusto. Bueno, es que yo ni siquiera le gustaba a mi madre.---
- Mi hermano menor, Druso, ese ... aún, aún. Él era, era..., apolíneo, inteligente, generoso, buen soldado (un gran general). Tenía don de gentes, una familia, una mujer ejemplar; (o sea, quiero decir ejemplarmente romana) ... En fin, ¿se puede pedir más? --- Así que no es raro que él fuera, de los dos, el preferido de mi madre --- Pero no se lo reprocho; porque nunca le tuve envidia. Eso era imposible. Nos queríamos. Nuestra aparente competencia era tan sólo algo, ¿cómo lo diré?, deportivo; eso es.
- Y no obstante y todo Augusto nunca lo habría nombrado su sucesor. No era de su sangre. Era, eso sí, el hijo de Livia. Pero hasta ahí. Y rindió unos servicios insuperables a Roma. Estupendo; pero ... ---En cambio nunca se le oyó una crítica contra Augusto. Después de todo, Augusto había obligado a nuestro padre a divorciarse de nuestra madre para casarse (él) con ella.--- A cambio, digamos que le perdonó la vida. Supongo que quitarle la esposa fue el precio que Augusto exigió a nuestro padre por haber sido un rival, un sentimental al fin y al cabo que se resistía a creer que la República estaba ya muerta. Por otra parte, Augusto nos adoptó a los dos. --- Como no podía ser de otra manera.
- Aunque, lo dicho, ni mi hermano Druso ni yo podíamos suceder a Augusto en su tarea ...---
Druso, gentil como siempre, desapareció del escenario. Se mató. Quiero decir, por supuesto, en el campo de operaciones. Su caballo lo tiró al suelo para luego caerle encima él mismo y triturarle una pierna. La gangrena se lo fue comiendo. Antonia, su mujer tuvo el tiempo justo para llegar y despedirse los dos ¡Entre los Claudios, blandenguerías las justas!--- Bueno, el caso es que así el problema quedó arreglado. Aunque a medias, claro.
--- Yo era tan bueno en todo como mi hermano. Sólo que sin gracia. Yo era la mula de carga de Augusto. Mi hermano, siguiendo con el ejemplo, digamos que había sido ese bonito caballo que se exhibe los días de fiesta en el Campo de Marte.---. "¡Tiberio, ve y acaba con ellos! me parece estar oyéndolo.---." Tiberio, ve y dales una lección a esos germanos" Y así, básicamente gané para "mi padre" la Panonia, el Ilírico, dí mucha leña en el Rhin, aseguré una vez más la Retia ... Lo cual, todo hay que decirlo, a menudo a la par, mano a mano, con Druso.--- "En fin, una vez muerto mi hermano yo fuí aún más si cabe "¡Tiberio, esto y lo otro!".... Y después, cuando volvía de aquellas campañas, un "gracias" seco y punto (Augusto, eso sí, era muy educado). --- "Es que no me gustas Tiberio : eres demasiado buen general, un romano de los pies a la cabeza. Igual que tu difunto hermano, ciertamente. Si bien, lo mismo que él, ... hmmm, demasiado valiente; ¿comprendes? ¡Podrías acabar eclipsándome tú también! --- Pero Druso ya murió, con lo que dejó de preocuparme. ---¡Otra cosa sería si fueras hijo mío de sangre, Tiberio!"---.--- Así que yo no sería emperador. ¡Buf, menos mal! Yo odiaba el Imperio; quiero decir sus formas. Porque yo amaba las maneras de la República. Al igual que Augusto, yo amaba a Roma, lo hacía todo por Roma; pero no por ser un día emperador de los romanos!---.--- Y sin embargo, pese a todo lo dicho, a Augusto se le fueron muriendo todos sus sucesores; los de su sangre, me refiero.---
- Primero Marcelo, su sobrino (un auténtico gilipollas; un niñato -de esos de las nuevas hornadas romanas - que ganaba las batallas sobre los mapas. Peor aún : que se atrevía -sobre el mapa, ya digo- a corregirnos. No ya a mí, ¡sino al mismísimo Agripa incluido! --- ¡Si Marcelo alguna vez hubiera tenido una espada de verdad en sus manos, seguro que al rato ya se habría cortado un pie él solito!.--- Se murió de un catarro. --- Dicen que Livia, mi madre, tuvo algo que ver en eso ... (Pues ella soñaba con que uno de sus hijos, Druso, o si no yo, fuera el emperador después de Augusto).--- Así que dicen que mi madre lo envenenó. Pero no, lo que se oye por ahí no son más que habladurías; Marcelo murió de un catarro. Quiero decir ..., que yo juraría que murió de un catarro. --- Su viuda Julia, la hija de Augusto y su primera esposa, quedó desconsolada. ¡Marcelo era muy guapo!
--- También murió joven Germánico, mi sobrino, el hijo mayor de Druso. Germánico ... : he ahí otro de los últimos grandes romanos. Me pregunto cómo mi hermano Druso pudo engendrar tres criaturas tan dispares como Germánico, su hermano tonto,("el tonto de Claudio"), y Livila.---
Lo de Germanico ...; bueno es que siguiendo esa especie de lógica tenebrosa que se ha cebado en nosotros los Claudios, Germánico tenía que desaparecer pronto también. Que fue justamente lo que ocurrió. Porque Germánico era un romano formidable. A la altura de su padre, Druso.
Germánico llegó más lejos que ningún romano con sus legiones; esto es, hasta el mismísimo río Elba. Una acción sin duda muy atrevida, casi temeraria.--- Cuando retornó de allí y se vio con Augusto, el viejo se consumía en el dilema de si felicitarlo o reprenderle por su arrojo, dado su natural gusto por la prudencia.--- Una vez más en Augusto triunfó ésta última. De manera que le hizo saber a Germánico que en adelante no se llevaría a cabo ninguna acción romana que se internara tanto en el interior de Germania.---"Lo del Elba había estado bien, una auténtica machada", vino a decirle el viejo a mi sobrino, como una concesión a su valor. Pero le recalcó tanto como quiso que tantos riesgos no merecían la pena. Llegar hasta ese río oculto por el bosque y la niebla a costa de una línea de aprovisionamiento tan larga y vulnerable había sido sin duda una temeridad. El imperio tenía que ser consciente de sus límites. Los límites, que significaban la seguridad, y que de forma natural ofrecía durante muchas millas el río Rin. No obstante todo esto, Augusto concedió a Germánico su bien ganado triunfo y una ovación en más de una ocasión en el senado. Tanto más cuando éste había recuperado y traido de vuelta a casa las áquilas y estandartes de aquellas dos legiones comandadas por Varo y que unos años antes habían sido aniquiladas en el bosque de Teotoburgo; a manos de Arminio el querusco y su gente.--- Puedo recordar perfectamente al viejo, exclamando en su lecho de muerte, todavía : "¡¡Varo, devuélveme mis legiones!!"---.---
Por todo ello opino -como la mayoría de los romanos- que mi sobrino Germánico se trabajó a conciencia el derecho a sumar ese nombre, "Germánico", a los anteriores.---
En fin, dado el ascendente que mi sobrino estaba tomando sobre las tropas fronterizas, Augusto debió considerar conveniente un cambio radical de cometido, de papel.--- Y así, Germánico fue a parar a Siria; para sustituir como gobernador a Piso (amigo mío), que era el vigente en aquellos días. Al morir Germánico al poco de llegar a Siria, muchos fueron los que sospecharon de Piso. Pero nada pudo probarse.--- Yo personalmente estaba convencido de su, inocencia, cosa que digo aunque fuera mi amigo. Y digo lo de "aunque" con mucho retintín, pues a veces no queremos ver el mal en quienes apreciamos. Sin embargo Piso, herido en su honor, e incapaz de demostrar satisfactoriamente su inocencia se suicidó. Y en cuanto a mi sobrino Germánico : aparentemente murió de enfermedad, de alguna de esas raras enfermedades tan propias Oriente.--- Pero pasó también que al mismo tiempo su hijillo Calígula salió diciendo que "lo había hecho él", que era él quien había matado a su padre y no la enfermedad.--- He comprobado con el paso del tiempo que si bien nadie dio mucho crédito a aquel mocoso cuando salió alardeando de lo de matar a su padre ... quizás no estaba diciendo más que la verdad.
- Pero...; en fin, Calígula, tenía casi cerrado el paso porque había otros con más derechos a la sucesión, como por ejemplo los nietos de Augusto.¿Por que habría de matar a su padre, entonces?--- Y sin embargo ..., sin embargo ocurrió que a Augusto tanto Cayo como Lucio poco después van y se le mueren. Le quedaba, Póstumo, es cierto, que como su nombre indica había nacido al poco de morir su padre. Pero, a diferencia de sus hermanos mayores, Póstumo no apuntaba buenas maneras. Más bien todo lo contrario.--- Se ve que éste, en lugar de salir al padre, Agripa, salió a la madre, Julia. --- Póstumo era depravado, y además pendenciero. Para quitarlo de en medio se urdió un pequeño complot contra él y se le desterró.--- Augusto lo mandó, lo mandó ... ¡qué gracioso!, a una isla (daría la impresión de que en esta familia nuestra sentimos debilidad por las islas) Y por tanto, como decía, Póstumo fue a dar con sus huesos en una isla. Por llamar de un modo digno a aquella roca perdida que tiene por nombre Planasia. Aún así, andando los años -Augusto ya muerto, claro- hubo que matar a Póstumo, en su propia isla. ¡Después de todo en Roma tenía sus partidarios! --- Agripa, como acabo de decir, para entonces estaba muerto también.--- Así que sólo quedaba yo.---Puesto que las dos hermanas de Cayo, Lucio y Póstumo no contaban. Por ser mujeres, quiero decir.--- Ni Julia, ni Agripina. --- ¿Ni Agripina he dicho? Bueno, con ésta la cosa no está tan clara. Por haber sido la esposa de mi sobrino Germánico, se cree - y los tiene- con derechos. Se daba tantos humos, desde que enviudó sobre todo, que la tuve que mandar, siendo ya emperador ... ¡a una isla también!--- A Pandataria; esto es : ni lejos, ni cerca; pero un infierno de piedra calcinada por el sol y la sal de no más de cien pasos de largo.--- Y como su hijo mayor ya está en edad de fastidiarme ...; pues a otra isla. ¿He dicho isla otra vez? Será porque sobresale del agua..., ¡ja, ja, ja! Porque ...
Sobre el artista
juan luis pastor fernández
España | Fotografía, Dibujo, Pintura
TERESITA POLVERIGIANI
3 de mayo de 2012Anónimo
1 de mayo de 2012