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La idea emerge durante un trayecto al interior de la Alcarria, durante una tarde brillante en dirección a Brihuega, En esta planicie hay mucha actividad rural. Se podía imaginar claramente como la siembra sugería el trazado de líneas que se prolongaban hasta que se perdían en el horizonte.
En este caso, parecía correcto que el dibujo tomara la forma de los paisajes. Un paisaje que sugiere un desplazamiento, un viaje, desde un primer plano en proximidad, pasando por otros tantos planos intermedios, conteniendo todo lo abarcable, hasta llegar a un último plano, convergente con un horizonte lejano.
En este instante, a la mente de Niversu viene la frese de Derrida, “todo es texto”. Y entonces se pregunta: ¿es posible entender o concebir un paisaje completo únicamente en modo texto?.... ¿por qué no?
A partir de ahí, eran los campos del texto eterno de Derrida.
Parece que lo escrito a fecha de hoy resulta tan desmesurado o inmenso, que no tiene fin, por más que uno emprenda viajes en el tiempo, o dentro de este mismo paisaje. En este caso, el paisaje escrito parece abordar la extensión y la profundidad que acompaña a los infinitos.
Sin embargo, Niversu advierte que, en este caso, el motivo de la obra tiene un alcance más complejo. o si se quiere, contiene una segunda lectura semioculta bajo la primera.
Niversu propone una analogía entre el surco del arado sobre la tierra, y el surco de la pluma sobre el papel. Esta analogía crea una simpatía entre dos patrones lineales de franjas paralelas eternas, a saber: de la técnica del arado, en la práctica de la agricultura y el paralelismo con la disciplina literaria, en cualquiera sus técnicas de escritura y formas de expresión. Si aceptamos la equivalencia, tenemos que; la tierra y el campo mismo son pura potencia de fertilidad.
En ambos casos, se siembra:
El primero siembra alimentos orgánicos, el segundo siembra alimento intelectual.
En ambos casos se cosecha:
El primero cosecha nutrientes, el segundo cosecha pensamientos.
Niversu introduce dos variedades endémicas de flores, que crecen en estos campos, asilvestradas y en estado salvaje, Estos nuevos símbolos completan la oposición de contrarios (coincidentia oppositorum)
Cabe observar que ambas variedades de flores se encuentran temporalmente en tensión reciproca. Y conviven en un aparente equilibrio o armonía estable, como mínimo, durante una temporada de corta duración.
Cada variedad es Dominante en el lado izquierdo y derecho respectivamente de la composición. Cada una marcando un territorio sobre el cual ejercen respectivamente un cierto predominio.
FLORES – CHOCHO:
En la parte superior representa el florecimiento en forma de V, del sexo femenino con abundante vello púbico, sugiriendo la puerta de entrada para la fertilización
FLORES - LIBRO
En la parte superior representa en forma de “V”, un libro abierto desde donde emergen letras del alfabeto castellano, como si fuesen polen, como si las letras actuaran para procesos de fertilización.
Sin embargo, hay algo más, la “flor - chocho” es la fertilidad asociada a la carne, y la “flor – libro” es la fertilidad es asociada al intelecto., Por lo tanto, en este caso, la obra también visibiliza la relación compleja entre materia y espíritu.
El ecosistema no se completa sin los gusanos, que representan los personajes invisibles en el plano molecular (lo micro), en oposición al sol omnipresente en el plano molar (lo macro).
Los campos son cultivados y sembrados por con diferentes variedades de monocultivo. Por lo tanto, de cada campo, se cosechan diferentes idiomas, enriquecidos con los correspondientes modos de razonamiento o pensamiento.
Estos monocultivos convocados y seleccionados son: árabe, ucraniano, hebreo, sanscrito, chino. En el dibujo, los textos utilizan las tipografías propias de cada idioma.
El arte callejero contemporáneo, se expresa preferentemente con interpretaciones de las letras del abecedario. El pictograma es llevado más allá de la funcionalidad, y es dotado de expresión y personalidad.
La sola firma de un artista callejero, de un grafitero, no es solo su identificación, sino que ya contiene y encierra su personalidad, A diferencia de los caracteres tipográficos, que son neutros, en este caso el carácter contiene autenticidad, se ha hecho a mano, por esta razón es que no hay otra letra igual.
En oposición a la lengua docta y refinada del centro de una civilización, el grafiti representa la lengua de los márgenes y de la sociedad periférica.
En el dibujo el grafiti destaca en primer plano ya que es en este plano donde actúan las actividades irreverentes grafiteras, se expresan sobre otras que ya existen, para taparlas, o para vandalizarlas. En este caso, el garabato grafitero se integran recordando el rol de las malezas o los hierbajos.
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