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"Al crear 'Figuras de Ébano', mi intención era ir más allá de la representación superficial y sumergirme en la esencia de la forma y la emoción. Utilicé una técnica mixta que realmente me permitió construir, casi esculpir, la obra. El acrílico fue mi base, pero lo que le dio vida y alma fue la integración de materiales orgánicos diversos. No quería solo pintar; quería que la superficie hablara por sí misma, que tuviera una historia táctil.
El mucho relieve era fundamental. Quería que el espectador sintiera la densidad, la gravedad de estas figuras. Las pinceladas de acrílico se mezclaron con texturas que evocan la tierra, la corteza, tal vez la misma piel del alma. El color principal, ese negro profundo, casi ébano, no es simplemente un tono; es una ausencia y una presencia a la vez. Simboliza misterio, fuerza, resistencia, y permite que los toques sutiles de tonos ocres y rojizos que emergen de la oscuridad, como brazas internas, cobren un poder inmenso.
Barcelona, 1968. Nací en una ciudad llena de luz y contrastes, y creo que eso se refleja en mi trabajo. Nunca pensé que sería pintor, la verdad. Fue más bien una intuición, una llamada que empecé a seguir hace ya cuarenta años, aunque de manera un poco irregular, más como un acompañante fiel que como una profesión a tiempo completo. Estudié en una escuela de arte, y allí aprendí las bases, las técnicas, pero lo más importante fue que me abrieron los ojos a ver el mundo de otra manera.
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