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Una tarde de otoño, un paseo por el río, un rincón que evoca a nostalgia, las algarabias del verano ya se han pasado. La. Soledad se va imponiendo por todos los rincones, en especial por el detallado, que fue coso de corridas de toros, desfiles de disfraces, juegos de muchachos, intentos de enamoramientos a la madrugada, y un sin fin de actos y más actos.
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