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Replicante recuerda la soledad en un mundo interconectado. El uso de superficies oscuras salpicadas de luz sugiere un universo caótico, onírico, donde la identidad se construye a partir de fragmentos sensoriales. Los elementos que recuerdan una ciudad inducen una narrativa de coexistencia entre el ser humano y su entorno.
La obra plantea una reflexión sobre la percepción, la memoria y la fragilidad de la identidad, invitando al espectador a contemplar lo invisible que habita en lo cotidiano.
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