Código: ARTDAY10
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En 1987 Pedro Peregrino [PP] integraba su familia, la que a su vez integraba un pueblo, en el cual todo ya tenía un código. Para peregrino, ese era su centro. Este pueblo ofrecía un modo de vida institucionalizada, como un tablero de ajedrez. Todos en el pueblo, amos y esclavos, reyes y peones, sabían claramente lo que debían hacer, sus derechos y obligaciones.
Y de pronto, sin que nadie lo notara, ese paisaje normalizado había cristalizado.
Después de un día de calor, y durante una noche de baja temperatura, sin previo aviso, se oye un ruido de un vidrio que parte espontáneamente.
Era justamente este mundo. Mi Mundo se rompe como el vidrio. Mis pies se mueven sobre un cristal roto. No fue la temperatura. Fue un Deseo el que rompe el cristal y lo hace trizas.
En el aeropuerto un hombre llamado Iván Maletero [IM], trabaja en el aparcamiento. Iván observa que Pedro Peregrino se embarcaba en 30 minutos, y se montaba en un avión en menos de 50 minutos. Decide abordarle, invitarle un café y abrir un diálogo:
DIALOGO
IM: ¿por qué no te quedas?, pregunta Iván,
Aquí tienes una vida fácil. Fuera de aquí todo será tu responsabilidad.
PP: No puedo hacer nada, Dice Pedro.
Mira bajo mis pies, algo ya está roto.
A partir de ahí comienza una huida. Se trataba de un fenómeno de nomadismo.
PP: Sentí una llamada ¿no la has oído?
IM: ¿Los demás la oyeron?, pegunta Iván.
PP: No, solo yo, aclara Pedro, y se dice a si mismo: parece que la llamada solo la he oído yo, ¿será acaso una llamada es solo para mi?
IM: ¿En qué dirección quieres ir?
PP: Lejos de aquí, lejos de aquí, esa era mi meta.
IM: Pero ¿sabes que te quedaras solo? ¿te gusta la soledad?
PP: Para nada, lo que haré será salir de una comunidad como un peón, para construir otra comunidad como un rey.
¿No ves acaso que somos seis los jinetes que elegimos el exilio voluntario?
La soledad es una ilusión, el aislamiento no existe.
Siempre salimos de una comunidad para entrar a otra.
El origen del exilio está en el Deseo, desde este impulso crece un árbol laberintico, con multitud de ramificaciones, que son tan posibles como las alternativas de un laberinto. Sus pliegues se van sucediendo uno tras otro, hasta hallar el camino. Quien inicia el exilio, inicia una deriva.
IM: No lo parece, lo que parece que has abandonado, que eres un irresponsable
Parece que te retiras de la vida. También dirán de ti, al primer paso que des fuera de este territorio: “cobarde, ahh te estás yendo!!”
PP: No, ese es el juicio fácil. De lo que se trata es de desmantelar, romper vínculos, soltar cuerdas, tomar distancia, para volver a crear nuevos vínculos. Las cuerdas van a tu lado. Las cuerdas te acompañan. Las cuerdas forman un seno y una teta de la que bebes en el desierto.
Sales como un peón, llegas como un rey.
Siempre hay compromiso, siempre hay implicación. Lo único que este compromiso era en otra dirección y con otro sentido. Preparé mi caballo por la madrugada y salí de allí montado en mi caballo.
IM: ¿Qué haces con los que te conocen y que ahora te ven como un extraño?
PP: Ahora lo que hacía parecía raro o extraño, como si fuese un extranjero, no hacía lo que debía hacer. Y me criticaban diciendo “¿es que no tienes sensibilidad?”
IM: Dime, ¿eso era verdad?
PP: Para nada, seguía siendo igualmente sensible, pero mi sensibilidad ahora no era la misma. Había cambiado.
IM: En mi opinión, eso era desertar.
PP: No lo entiendes, estar en este pueblo, no era para mí. Este lugar es una falsa morada. Un falso refugio, para quieren eligen permanecer entre las cosas estables, a saber; los valores, las morales, las patrias, las religiones, y esa certeza privada, que nuestra vanidad y la complacencia de nosotros mismos nos otorga. Falacias concebidas para quienes quieren permanecer así, de pie y en reposo. Es esta disonancia cognitiva la que te hace creer que no vives en una huida también, igual que la mía. Todos huimos. Siempre estamos huyendo. Hay una huida para armar otro colectivo, y hay una huida de la huida en sí. Ese huir que no lleva a ningún lado. Huir de la posibilidad de imaginar otro modo de vida y perpetuar el modo de vida consolidado y dominante. Estamos siempre huyendo. La pregunta no es si huimos o no, la pregunta es de qué huimos y hacia donde. De dónde y hacia donde.
IM: Entiendo claramente, se trata de un cambio de embarcación, bajarse de un barco, para subirse a otro barco que se dirige a otro destino.
PP: Correcto, por ello se inicia un exilio. Un exilio voluntario. Si un exilio es visto como una deserción o una renuncia, es por que hay un desplazamiento en un tablero de ajedrez, Una pieza que se fuga y que inicia la huida. A poblar nuevas tierras. A conquistar nueva tierra, a ser reyes de estos territorios. En esta huida nuestro movimiento va a dejar huellas de nuestros pasos peatonales (peón). En el momento de concluir este recorrido, podemos coronar, ya somos el rey. Alrededor de nuestros arboles laberínticos del exilio, algunos valientes podrán lucir la corona de huellas.
IM: Parece que cuando el cristal se rompe hay un inicio, hay una ruptura con cualquier poder totalizarte. por ello no hay un final, una meta una teleología o un lugar maravilloso donde llegar finalmente en este exilio voluntario que comienza. No hay un estado beatifico, un retorno al origen donde la cosa se estabiliza.
PP: Correcto, en este exilio siempre estamos en el medio de algo. En medio de procesos en medio de desplazamientos en el peregrinaje en sí. Visitando una a una las conchas de Santiago, hasta Compostela. Lo otro sería la muerte. La vida, por el contrario; es movimiento, es destructora y constructora. Es devenir. Por el contrario, la huida ante la huida, es un falso movimiento y un falso devenir ya que es la codificación tal como la dialéctica hegeliana.
IM: Es huir de la huida, es una normalización de movimiento, normalización del deseo. Que hacedora una estructura que valida una homogeneidad, con jerarquías.
PP: Exactamente. Esto me recuerda a la relación con mi pareja, en la que el espíritu de deserción está vivo en cada minuto, no es un otro eso cerrado, no ha llegado a su final, entra en proceso permanentemente y puede concluir mañana. Así llevamos ya 20 años en una relación viva y excitante y estimulante. Existe la posibilidad del exilio. No está permitido crear la institucionalidad, es decir: cerrada. porque allí en tal caso, ya hay que irse a otro lado. Hay otras existencias, hay otros modos de vida que nos aguardan, nuevos desiertos a ser poblados.
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