Hasta el 25 de febrero de 2007
La Fundació Joan Miró de Barcelona reúne cuarenta piezas, que exploran nuevos aspectos del trabajo creativo de Miró, uno de los más destacados representantes del surrealismo. "Joan Miró 1956-1983. Sentimiento, emoción" es el título de esta muestra que indaga el interés del artista catalán por la político y la sociedad a partir de los años 60.
"Joan Miró 1956-1983. Sentimiento, emoción" es una muestra que a través de 40 obras, procedentes de colecciones públicas y privadas de diversos países, explora varios aspectos de Joan Miró que hasta ahora habían pasado desapercibidos.
La otra cara del artista
Si bien es cierto que el trabajo del pintor ha sido protagonista de decenas de estudios y exposiciones a lo largo de décadas, hasta día de hoy no se había analizado tan a fondo su interés por el acontecer político y social, que nos lleva a apreciar desde otro punto de vista su trabajo creativo, en un momento donde el artista ya había consolidado su lenguaje plástico y su renombre fuera de España, su país natal.
A partir de 1956, cuando Miró puede por fin trabajar en el taller que acaba de construir el arquitecto Josep Lluís Sert, su obra experimenta importantes cambios. En un primer momento, debe abandonar temporalmente la pintura. Después inicia una etapa de revisión de creaciones suyas de épocas precedentes: repasa sus dibujos, destruye algunos, y otros le sirven de punto de partida para nuevos proyectos.
Una mirada emotiva a la sociedad
Es entonces cuando el carácter poético, sensible y erótico de sus obras se transforma en trabajos cargados de emotividad, una emotividad consecuencia de los problemas sociales y morales que ve a su alrededor. Expresa así su sentimiento nacional, su interés por la libertad y su mirada hacia temas que nunca antes le habían preocupado.
La exposición repasa las dos principales vertientes que Miró trabaja durante esas dos décadas. Una, donde el color negro y la estética japonesa se convierten en una constante. Es esa corriente asiática la que le hace jugar con el espacio y el vacío para generar sensaciones. En cambio, la otra parte de la muestra, contiene obras más dramáticas y violentas donde la importancia recae negro y la densidad de las pinceladas.
Más información: Fundació Joan Miró