Los museos ya no son el único sitio donde poder ver creaciones de artistas contemporáneos. La catedral de Colonia en Alemania y la de Mallorca en España se han convertido en nuevas mecas del arte contemporáneo gracias a artistas como Gerhard Richter o Miquel Barceló. Parece que iglesia y arte vuelven a caminar de la mano.
Richter y sus píxeles
11.250 píxeles de vidrio. 72 tonalidades. 103 metros cuadrados. Nadie diría que estas espectaculares cifras hacen referencia a la última obra de arte que luce en la catedral de Colonia, en Alemania. Se trata de un vitral del artista Gerhard Richter y es, a pesar de las críticas recibidas, una de las tantas obras de arte contemporáneo que últimamente vuelven a exponerse en los templos.
Richter, considerado uno de los artistas contemporáneos más importantes de Alemania, regaló su trabajo (el coste del cual asciende a 400.000 euros) a la ciudad alemana y pronto llegó la polémica. Su obra representa una infinidad de píxeles, lo que no gustó a algunos miembros de la Iglesia, por su carácter laico.
Las críticas de la Iglesia
Exactamente las críticas procedían de Joachim Meisner, el arzobispo de la ciudad, conocido por sus posiciones conservadoras dentro de la Iglesia, y que habló de la "degeneración del arte", un término utilizado por los nazis y dijo que “cuando la cultura se separa de la adoración a Dios, el culto deviene en ritualismo y la cultura, degenera".
Richter señaló que aunque "Hitler no nos puede prohibir utilizar determinadas palabras, el vincular arte con degeneración es un desliz grave".
Barceló en Mallorca
Más lejos, en la catedral de Palma de Mallorca, conocida popularmente como la Seo, puede verse una gran obra contemporánea del pintor y escultor Miquel Barceló. Se trata de la reforma de la capilla de San Pedro, realizada entre 2001 y 2006. Nada más y nada menos que un mural cerámico policromado de 300 metros cuadrados que representa el milagro de la multiplicación de los panes y los peces según el Evangelio de San Juan. Aquí no hubo críticas.